09 de agosto de 2010

Una riestra de variedades

Técnicos del INTA La Consulta –Mendoza– inscribieron tres nuevas variedades de ajo: Gigante, Gran Fuego y Cristal.

“El ajo Gigante –también conocido como Elefante– es una hortaliza de producción escasa y, a pesar de la baja calidad genética y sanitaria de la semilla disponible, cumple con las exigencias del mercado internacional en el sector gourmet”, explicó Silvina Lanzavechia del INTA La Consulta –Mendoza–, obtentora de esta variedad.

“Su sabor es más suave que el del ajo común, por lo que se puede consumir crudo. Además, el tamaño de los dientes lo hace un producto muy atractivo para presentaciones artesanales o preparaciones culinarias”, agregó.

Estas plantas se caracterizan por tener más de ocho hojas de láminas largas (50 cm) y anchas (35-45 mm). El bulbo tiene una piel externa blanca, con cinco dientes de color crema y un peso aproximado de 200 gramos.

“En cambio, Gran Fuego INTA tiene bulbos grandes de color blanco-crema con 13 dientes uniformes, rojos-violáceos, distribuidos en dos hojas fértiles. Si bien su olor es suave, su sabor es intenso”, explicó la técnica y agregó que se trata de una variedad que se caracteriza por tener “un alto rendimiento en campo, cosecha tardía y buen poder de conservación”.

En cuanto a la nueva variedad de ajo blanco “Cristal INTA”, Lanzavechia indicó que “no sólo refleja características comerciales clásicas, sino algunas de alto valor como el buen comportamiento de conservación, la baja pungencia y la compacidad del bulbo, es decir, un menor espacio interdental”.

“Presentan bulbos de forma globoso achatada, de color blanco y tienen entre 7 y 13 dientes grandes de igual color, distribuidos en 3 hojas fértiles. Pesan aproximadamente 100 gramos”, explicó la especialista.

El proyecto Ajo/INTA se desempeña desde hace más de 20 años en el mejoramiento genético de variedades de características superiores y trabaja para dar respuesta a los requerimientos del productor –altos rendimientos y buena conservación– y de los consumidores.

Algunos de los desarrollos realizados son los sistemas de: producción con mejores prácticas agrícolas, transporte de ajo con minimización de daños, empaque para exportaciones diferidas y conservación combinada de ajos. Avances como estos permiten que la Argentina sea la segunda exportadora mundial de ajo y esté en condiciones de comercializarlos durante 11 meses al año.