13 de mayo de 2013

Suelos salinos: la clave está en su manejo integral

Uso eficiente del agua, pasturas tolerantes y rotación de cultivos fueron los aspectos que se profundizaron en la jornada que organizó el INTA en Buenos Aires. Estrategias para incorporarlos al sistema productivo.

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Para revertir el destino de los suelos salinos presentes en zonas húmedas y subhúmedas en el país, el INTA presentó una propuesta integral que incluye: uso eficiente del agua, manejo de pasturas tolerantes y rotación de cultivos. De esta manera, es posible transformar una gran proporción de suelos halomórficos –afectados por sales y sodio– en tierras productivas y sustentables.

“Al utilizar buenas pasturas, realizar una rotación de cultivos y manejar de forma adecuada el agua, el productor puede entrar en un círculo virtuoso que, si no lo descuida, puede permitirle recuperar en poco tiempo tierras con buen potencial productivo”, aseguró Roberto Casas, director del Centro de Investigaciones de Recursos Naturales del INTA.

Por esa razón, el Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA Castelar junto con la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC)  organizó una jornada para poner en valor la información generada en torno a esa problemática, en esas zonas en particular, con el objetivo de aunar esfuerzos para recuperar el potencial de esos suelos.

“Cuando hay problemas de salinidad y alcalinidad en los suelos, hay que aplicarles una cobertura de biomasa que permita frenar el proceso de evaporación y, así, evitar el ascenso de sales a la superficie y aportar materia orgánica a esos suelos deficitarios”, expresó Casas.

Para ello, el especialista recomendó sembrar cultivos tolerantes como el maíz de guinea o bien aprovechar la cobertura natural de especies vegetales nativas como la Distichlis spicata o Cynodon dactylon que, luego de secarlas con herbicidas, permitan hacer siembra directa de pasturas tolerantes como la grama rhodes (Chloris gayana), el agropiro alargado (Agropyrum elongatum) y el lotus (Lotus tenuis) para cubrir con mayor densidad el suelo.

En primera persona

Víctor Depetris, propietario de un establecimiento agropecuario ubicado en la ciudad de Hernando –Córdoba– aseguró que mediante la siembra directa y un manejo de rotación de cultivos de sorgo, soja y trigo logró buenos resultados para afrontar el problema de salinización en sus tierras.

En un campo de 180 hectáreas dedicadas al cultivo de soja, maíz y sorgo, el productor explicó que “con la incorporación de sorgo, que deja buen rastrojo en superficie, pudimos recuperar en forma progresiva 25 hectáreas de las 60 que estaban afectadas por salinización”.

 

El INTA presentó una propuesta integral para transformar suelos halomórficos –afectados por sales y sodio– en tierras productivas y sustentables.

Para administrar el agua

En la Argentina se localiza el 10% de la distribución mundial de suelos sódicos, lo que lo convierte en uno de los países más afectados por esa problemática. A su vez, la mayoría de estos suelos se encuentran en regiones con planicies donde hay poca pendiente y, al carecer de una red de drenaje integrada en arroyos y ríos, se producen encharcamientos y las sales se elevan a la superficie.

En este sentido, Francisco Damiano, investigador del Instituto de Clima y Agua del INTA, presentó un modelo hídrico para habilitar suelos con características agro hidrológicas que permite “acumular los excedentes de agua en sectores menos productivos para proteger otros ambientes de uso pecuario con riesgo evidente de hidromorfismo y halomorfismo”.

Damiano destacó la importancia de que los productores puedan interpretar imágenes satelitales que no son complejas y que les permiten tomar decisiones agropecuarias, ya que “al saber cuánta agua se puede controlar se logra un manejo diferenciado de ambientes y se evitan los excesos que deterioran la vegetación y afecten la calidad del suelo”.

El cálculo estructural de obras agrohidrológicas como presas, badenes simples, badenes bordeados, alcantarillas y vertederos, son una herramienta eficaz para el mejoramiento y remediación de suelos y la adaptación de especies nativas e implantadas.