16 de mayo de 2011

La gota que duplica la producción

El riego por goteo permite lograr hasta 160 mil kilogramos de tomate por hectárea y llegar a una eficiencia del 95% del uso del agua.

Mario Liotta, especialista en riego y drenaje del INTA San Juan, resaltó las ventajas que genera el riego por goteo: duplicar la eficiencia productiva y aumentar la superficie regada.

Entre las provincias de San Juan y Mendoza se concentra la mayor producción de tomate para industria del país que, con el sistema de riego tradicional, rinde entre 80 y 90 mil kilogramos por hectárea. “Con la tecnología del riego por goteo –destacó– se logran hasta 160 mil kilogramos por hectárea”.

“Al aplicar gota a gota sobre el sistema radicular se llega a un aprovechamiento de hasta un 95% del agua de riego”, puntualizó el técnico, para quien esa diferencia permite, con el mismo volumen de agua, ampliar la superficie regada entre un 35 y 40%.

En la actualidad, un 10% de la superficie cultivada con tomates en Cuyo utiliza el riego por goteo, cuyo costo de instalación es de 2.500 dólares por hectárea, “inversión que incluso los pequeños productores hortícolas pueden amortizar en un año”, señaló el técnico.

Para Liotta, este tipo de equipos para riego controlado más allá de posibilitar el aprovechamiento de terrenos marginales, “permite que el productor pueda programar el momento del riego y de la fertirrigación, sin necesidad de controlar la nivelación del suelo”.

Entre las características que alientan el uso y la incorporación de este sistema de riego se encuentran: las mejoras en la producción y calidad de frutos –satisface las necesidades hídricas y nutritivas en todo momento y a lo largo de la temporada–, disminuye la presencia de malezas y contribuye al aprovechamiento de terrenos marginales –áreas medanosas, suelos someros o pedregosos con baja retención de humedad y/o elevados costos de nivelación–.

Este trabajo fue presentado en el marco del Simposio Técnico Frutihortícola realizado en Luján de Cuyo –Mendoza–, y organizado por el INTA junto con la fundación ProMendoza y el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen), con el apoyo de Procal, Fundación Exportar y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.