03 de mayo de 2012

Silobolsa, la clave para ganar peso en la Patagonia

En Trevelín, con el aporte del INTA, se realizó la primera experiencia en la cual se observaron aumentos de hasta 1,2 kilogramos por día.

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El ensilado de avena como alternativa al maíz significó para Trevelin –un pueblo ubicado al pie de la cordillera en el oeste de Chubut– un complemento estratégico para la recría y el engorde bovino.

“Con esta técnica pasamos de perder un promedio de 150 gramos diarios a ganar más de 850”, sostuvo Miguel Raso, especialista en producción animal del INTA Esquel –Chubut– quien aclaró que en los períodos iniciales el aumento fue de 700 gramos mientras que sobre el final de la experiencia fue de 1.200 gramos por día.

El uso estratégico de las reservas en épocas de déficit permitió obtener buenas ganancias diarias de peso, a la vez de disminuir la utilización de insumos externos, como el maíz, que por la alta incidencia del flete aumentan el costo de la ración.

Entre los suplementos más utilizados, el maíz como grano seco, húmedo o silaje juega un rol clave en la mayoría de los sistemas ganaderos argentinos. La incorporación de cereales de invierno –avena, cebada y centeno– en la región cordillerana de la Patagonia en la alimentación de terneros es una alternativa viable para reducir la dependencia de insumos externos a la región.

“A su vez la difusión de la técnica del embolsado, permite minimizar las pérdidas de calidad y aportar practicidad de uso a través del autoconsumo”, aseguró Raso.

Cuestión de peso

Recriar animales a campo en la región, implica perder peso durante el invierno, pérdida que puede llegar hasta un 10 % del peso vivo. En el INTA Esquel se implementan distintos ensayos de alimentación invernal que tienen como objetivo analizar alternativas que mejoren el comportamiento productivo de los animales a la vez que resulten económicamente viables.

En este sentido, se evaluó la utilización de silobolsa de planta entera de avena, en la alimentación invernal de terneros, destacando que el silaje constituyó el 50 % de la ración, la cual se completó con maíz y un núcleo proteico a fin de ajustarla a los requerimientos de esta categoría de animales.

Asimismo, Raso destacó la importancia de un buen cultivo para logar una buena reserva y señaló que “disponer de un alimento de mediana calidad y bajo costo permite definir estrategias de utilización adecuadas a diferentes objetivos como: recría o  engorde intensivo disminuyendo el costo de la ración e incluso como suplementación invernal en vacas de cría”.