10 de agosto de 2012

Papas andinas: la conservación de un alimento ancestral

El Banco de Germoplasma del INTA Balcarce –Buenos Aires– rescata y conserva material genético de 46 variedades de este cultivo, de gran valor mundial para la agricultura y la alimentación.

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Con pieles rojas y moradas, pulpas coloreadas y un sabor de neutro a dulce, las papas andinas son un recurso genético destacado, debido a la selección realizada por los agricultores del NOA generación tras generación. El Banco de Germoplasma del INTA Balcarce –Buenos Aires– conserva material genético de todas las especies silvestres y de 46 variedades andinas de este cultivo ancestral.

“Nuestro objetivo es evitar pérdidas de materiales valiosos para la agricultura y la alimentación, así como disponer de información para el mejoramiento genético de este tubérculo”, afirmó Andrea Clausen, técnica del Banco de Germoplasma de Balcarce.

Por su parte, Ariana Digilio –especialista de la misma unidad– explicó los planes del equipo en cuanto al rescate y la reinserción de variedades andinas en los campos, a fin de “contribuir a la agrobiodiversidad en los sistemas agrícolas y a la preservación de la identidad cultural de los pueblos originarios”.

Los materiales se conservan en forma de semilla sexual y de manera vegetativa, in vitro o como tubérculos. Las variedades andinas son evaluadas y analizadas según sus cualidades nutritivas y nutracéuticas, su comportamiento ante diversos patógenos y otros estudios moleculares, bioquímicos y sensoriales.

Clausen: “Nuestro objetivo es evitar pérdidas de materiales valiosos para la agricultura y la alimentación”.

“Toda la información generada en el Banco es de acceso público y está disponible en DBGermoweb, una base de datos creada por el INTA”, indicó Clausen.

Se trata de alimentos de alta calidad, considerados por los especialistas como “rústicos” por su alta resistencia a la sequía, las heladas y enfermedades. Además, poseen excelentes características nutricionales para su consumo, ya que presentan altos porcentajes de materia seca, almidón, proteínas y minerales, como así también un alto contenido de pigmentos antioxidantes.

Desde la FAO aseguran que las ventajas para promover el desarrollo de los cultivos andinos subexplotados son numerosas: mejoran el estado nutricional, fortalecen la seguridad alimentaria de los hogares, aumentan la productividad de otros cultivos, conservan el suelo y elevan su fertilidad.

Además, incrementan los ingresos familiares, aumentan la disponibilidad de alimentos y contribuyen a reducir las importaciones de los mismos y estimulan a las pequeñas y grandes agroindustrias.