20 de abril de 2015

Revista RIA: Iluminar para el desarrollo de las comunidades

En el año internacional de la luz, el nuevo número de la Revista RIA hace referencia a las posibilidades del país para optimizar la productividad y mejorar la calidad de vida de sus habitantes con la energía derivada del Sol.

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Utilizar satélites en la agricultura, aprovechar mejor las energías renovables y ajustar el momento de floración de acuerdo al reloj interno de las plantas son algunos temas que componen el nuevo número de la Revista RIA en el año internacional de la Luz y sus tecnologías asociadas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2015 como Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz. Así, reconoce su importancia en la vida de los ciudadanos del mundo; en el desarrollo de la sociedad, y en los retos a los que se enfrenta la Humanidad.

En esta línea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) destaca el proceso de transformación que vive la agricultura del siglo XXI en el que el acceso a la información y a las modernas tecnologías de la comunicación resultan una necesidad para los agricultores de todo el mundo, en especial para los de los países en desarrollo.

Involucrado en este contexto mundial, el INTA trabaja en numerosas iniciativas que lo instalan como desarrollador y facilitador para que las poblaciones rurales accedan a distintos servicios de información y comunicación que mejoren su calidad de vida.

Así es como surge SEPA móvil, una aplicación para dispositivos móviles, desarrollada por los técnicos del Instituto de Clima y Agua del INTA, que permite obtener datos sobre el clima, la topografía, los suelos y el estado del cultivo en una determinada campaña de un campo.

Según especificó el director de ese instituto e ideólogo de la herramienta (junto con Alfredo Campos), Carlos Di Bella,  el dispositivo calcula la posición geográfica y obtiene información a través de la red 3G, Wi-Fi, GPS o de una lista predefinida de ubicaciones.

“Entre los datos que pueden consultarse, se destacan la cantidad de precipitaciones registradas en la última semana, mes o semestre, la temperatura, la altura y la pendiente topográfica”, indicó Di Bella quien, además, aseguró que “toda la información utilizada por esta herramienta es de reconocido valor para el ámbito agropecuario”.

Condori: “Las energías renovables son apropiadas para las comunidades rurales justamente porque permiten el acceso a los sectores aislados o dispersos”.

 

El rey Sol

Asimismo, la energía solar es la fuente de energía más abundante que está disponible en nuestro planeta. Para poder cuantificarlo, de una manera muy general, podría decirse que cada 15 minutos llega a la superficie de la Tierra la cantidad de luz solar suficiente para cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo durante un año entero. El aprovechamiento del poder del Sol ha demostrado ser un método fiable para producir energía y, en la actualidad, estados y países invierten para desarrollar la tecnología.

En materia tecnológico-productiva, Instituciones públicas detectan oportunidades para integrar al sistema agropecuario el uso de energías renovables, como la solar, con la finalidad de facilitar el acceso a tecnologías más sustentables además de bajar costos en la producción.

En el INTA San Pedro, por ejemplo, la especialista en manejo integrado de enfermedades en cultivos intensivos, Mariel Mitidieri, recomendó la utilización de la biosolarización, que consiste en la combinación de la solarización y la biofumigación para pasteurizar el suelo y así disminuir la población de patógenos y malezas sin utilizar plaguicidas de síntesis química.

A su vez, estimaciones de la ONU indican que en el mundo casi una de cada cinco personas no tiene acceso a servicios de electricidad modernos y aproximadamente tres mil millones dependen de la biomasa tradicional para cocinar y calentarse. Por esto, los agricultores familiares deberían tener un acceso garantizado a la energía. “En lugares con infraestructura energética deficitaria, hay dos opciones”, señaló el Oficial Forestal Principal de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe (FAO RLC), Meza quien agregó que “la primera es ampliar los sistemas de energía renovables descentralizados en pequeña escala para grupos de productores en zonas determinadas y la segunda opción es implementar unidades individuales de producción energética renovable a escala familiar”.

En este sentido, el director del Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional (INENCO) del Conicet, Miguel Ángel Condori, expresó que “las energías renovables son apropiadas para las comunidades rurales justamente porque permiten el acceso a los sectores aislados o dispersos y a las redes de provisión de energía convencional”.

Pero la luz no sirve sólo para alimentar implementos, sino a nosotros mismos. Así es como investigadores argentinos intentan dilucidar el funcionamiento de los relojes biológicos de las plantas para ajustar el momento en el que florecen y, así, optimizar la productividad.

Estos relojes se encuentran presentes en el interior de las células de la mayoría de los seres vivos y están ligados a los ciclos de luz-oscuridad del ambiente.

“Es una maquinaria que le permite a las células, de alguna manera, medir el tiempo y regular distintos procesos biológicos de modo que ocurran preferentemente en los momentos más apropiados del día”, explicó el jefe del laboratorio de Genómica Comparativa del Desarrollo Vegetal del Instituto Leloir, Marcelo Yanovksy, en una entrevista exclusiva con Revista RIA.

“Encontramos algunos genes del reloj que están involucrados principalmente en regular la expresión de cientos de genes y entonces aplicamos herramientas moleculares y genómicas para conocer cuáles son los que controlan”, concluyó.

Más informaciónRIA Vol. 41 N.º 1 Abril 2015