20 de marzo de 2013

Día Mundial del Agua: reflexiones sobre su uso y distribución

Pese a que el 70% del agua dulce extraída en el mundo es utilizada en la agricultura, su distribución en el medio rural no es uniforme y su acceso es desigual. Esta problemática es abordada por instituciones como el INTA que trabajan en el territorio.

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Como un doble llamado de atención, el 22 de marzo de 2013 –fecha declarada por la ONU como Día Mundial del Agua, en el año de la Cooperación en la Esfera del Agua– obliga a reflexionar sobre la disponibilidad, uso y gestión sostenible del recurso. En esa línea, el INTA desarrolla tecnologías para acceder a fuentes seguras y tratamientos que permitan su reutilización para consumo humano y uso productivo, estrategias que serán presentadas en el número de abril de la Revista RIA (Vol.39 N° 1).

“El agua de calidad y en cantidad es indispensable para promover cambios visibles en las comunidades rurales en términos de arraigo, de salud y de trabajo”, señaló el coordinador nacional del proyecto de Manejo Integral del Agua para la Agricultura Familiar del INTA, Mario Basán Nickisch.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), más de un tercio del total del agua dulce presente en el mundo se encuentra en Latinoamérica. Sin embargo, su disponibilidad no es universal, ya que la falta de acceso al recurso en el medio rural es cinco veces mayor que en las urbanas y de ella depende el acceso a otras tecnologías, necesarias para mejorar las actividades productivas y la calidad de vida.

Juan Herrero, técnico asesor de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Nación, indicó que desde esa cartera se desarrollan múltiples proyectos para garantizar el agua para consumo “con estrategias diversas y en base a tecnologías que proveen organismos como el INTA”, ya que es una demanda recurrente en el medio rural “sobre todo en las poblaciones más dispersas, lo que demuestra que todavía hay un capítulo pendiente en relación al acceso al agua”, expresó.

En la Argentina, el 75 por ciento del territorio es semiárido o árido y el agua es un recurso indispensable tanto para consumo humano y abrevado de animales, como para riego de los cultivos o huertas para la producción. En esa línea, Basán Nickisch señaló que el acceso al agua “puede ser un condicionante en todo el país ya que muchas veces determina si la gente permanece o no en el territorio. Por eso, es importante que desde la institución trabajemos para proveer de herramientas y tecnologías diseñadas y ajustadas para los diferentes ambientes”.

Basán Nickisch: “El agua de calidad y en cantidad es indispensable para promover cambios visibles en las comunidades rurales en términos de arraigo, salud y trabajo”.

Acceso integral al agua

El INTA y la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación junto con otros organismos trabajan sobre la problemática mediante obras e inversiones destinadas a la captación, a la conducción, al almacenamiento, a la mejora en la calidad y a la distribución del agua, sumado a capacitaciones, seminarios y talleres para instalar capacidades en la población en la administración y gestión del recurso.

A modo de ejemplo, Fortunato Martínez, investigador en materia de agua del Instituto de Investigación para la Agricultura Familiar (IPAF) del INTA en el NEA, aseguró que el trabajo interinstitucional permitió que 200 familias agrícolas accedieran al agua segura para consumo en un paraje de Goya (Corrientes). A su vez, similares obras realizadas en el NOA permitieron que “con la seguridad de tener riego, los pequeños productores logren recuperar las parcelas en abandono, diversificar los cultivos y ampliar las superficies hortícolas y forrajeras, como así también diversificar la dieta familiar y mejorar los ingresos prediales”, expresó el investigador del IPAF NOA, José García.

Según la FAO, la agricultura es una de las actividades que mayor cantidad de agua demanda, ya que el riego representa el 70 por ciento del total de agua dulce extraída en el mundo. Por esa razón, además de la necesidad de acceder al agua para una vida más saludable y para las actividades productivas, el sector agrícola se enfrenta al reto de producir más alimentos de mejor calidad con cantidades razonables de agua y mediante mecanismos que aseguren su sostenibilidad ambiental.

Para García, con la seguridad de tener riego, los pequeños productores logran diversificar los cultivos y ampliar las superficies hortícolas y forrajeras.

En este sentido, existen estrategias que de manera incipiente se desarrollan en el trabajo territorial del INTA como es la gestión de usos múltiples del agua en Seclantás, provincia de Salta, donde las familias tratan las aguas grises –aguas con jabón– como una forma de reutilizar el insumo para el riego de pequeñas huertas. De la misma forma, en otros casos se aplican tecnologías y  tratamientos de desalinización para reutilizar el agua y que sirva para consumo.

A su vez, existen nuevas tecnologías que permiten la captación de agua de lluvia para aumentar la disponibilidad de agua y aquellas que son de precisión permiten incrementar la productividad, perfeccionar y mejorar los sistemas de riego, reducir las pérdidas por escape y asegurar una mayor disponibilidad de agua para consumo y en la naturaleza.

De acuerdo con Basán Nickisch, la respuesta a la problemática del agua tiene que ser integral “no se puede trabajar sólo en el consumo humano o productivo, ya que si no se cuenta con agua de calidad y suministros seguros para sus diferentes usos difícilmente pueda elevarse la calidad de vida de las comunidades”, concluyó.