21 de noviembre de 2012

Bordes urbanos rurales: producir entre el campo y la ciudad

Las zonas periurbanas se presentan como una oportunidad productiva cercana a las ciudades, donde se concentra el mayor consumo. ¿Cómo hacer un buen uso de los cinturones verdes para que el campo y la ciudad de beneficien?

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El concepto de “borde urbanos rurales” (BUR) indica que ambos espacios, la ciudad y el campo, afectan al otro. Pensar cómo se diseñan las ciudades, se planifican y cómo se hace armónico el avance de la ciudad sobre el campo fue el espíritu del 1° Congreso sobre Bordes Urbanos, que tuvo lugar en Santa Fe, hace pocos días.

Para José Luis Sponton, director del Centro Regional Santa Fe del INTA, los “bordes urbanos rurales” son una oportunidad para “darle productividad a los terrenos alrededor de las ciudades y promover la salud ambiental, también dentro de la ciudad”.

“Los bordes filtran el efecto residual de las ciudades y de los campos, en ambos sentidos. Pero hay que acompañar este beneficio con buenas prácticas”, explicó Osvaldo Fusari, del INTA Santa Fe.

El Centro Regional del INTA Santa Fe trabaja, junto a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de esa provincia, brindando alternativas y soluciones para el buen uso de estos espacios. “Desde el INTA aportamos la visión productiva, pero no descuidamos lo urbanístico, por eso nos articulamos con la facultad. La idea es que la ciudad crezca con armonía, no formando islas”, señaló Sponton.

La zona periurbana puede ser fácilmente introducida al sistema productivo, sin que perjudique a la ciudad o a sus habitantes. Puede proveer alimentos y energía, “la idea es que empecemos a  producir en lugares más cerca de donde se consume”, agregó el director del Centro Regional.

 

Los bordes periurbanos permiten “darle productividad a los terrenos alrededor de las ciudades y promover la salud ambiental”, señaló Sponton.

Desde el INTA se trabaja con varios  proyectos de “bordes urbano-rurales”: en la Estación Experimental de Oliveros, junto a la localidad santafesina del mismo nombre, hace 2 años que trabajan en un proyecto agrícola tradicional con un manejo integral de plagas.

En San Genaro, provincia de Santa Fe, los 16 productores que circundan a la cuidad trabajan con ganadería de tambo.

Otro caso similar, en el que está involucrado el INTA, se desarrolla en San Francisco, provincia de Córdoba. “En este proyecto, se está apuntando a cinturones forestales, que puedan ser modelos de producción silvopastoriles, de producción de madera para muebles o generación de energía”, explicó José Luis Spontón. Desde el punto de vista urbanístico, actúa como barrera del viento, “y tiene un efecto decorativo y con el tiempo, generará beneficios productivos”, indicó Fusari.

En los últimos años, la incidencia de lo urbano hacia lo rural se basó en el crecimiento desordenado de las ciudades: en muchos casos, como en el de la ciudad de Santa Fe, han  avanzado sobre terrenos productivos. Entre otras consecuencias, esa expansión provoca la contaminación del campo, dado que se destinan esos terrenos al depósito de los residuos que genera la cuidad

El trabajo del campo, por su parte, puede contaminar la cuidad  o sus recursos mediante el uso de productos químicos  que sean contaminantes, por ejemplo.

No hay reglas generales: cada localidad  debe construir su propuesta, según su territorio, las características climáticas y hacia donde se expande la cuidad. “Cada uno de los pueblos va a encontrar su modelo que se adecúe a lo que cada comunidad va a sostener, para hacer una propuesta participativa y que beneficie al conjunto”, sostuvo Sponton.

 José Luis Sponton, director del Centro Regional Santa Fe del INTA