Agregado de valor | 04 de octubre de 2019

Alto Valle, el origen de un vino espumante con sabor patagónico

Las provincias de Río Negro y Neuquén constituyen una de las zonas productoras más australes del mundo de vides para vinificación. El INTA Alto Valle –Río Negro– presentó un vino espumante que se destaca por una combinación de frutado leve con toques de levaduras o pan tostado. Se elaboró sin azúcar residual.

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En la búsqueda de alternativas de agregado de valor para los viñedos locales, el INTA Alto Valle –Río Negro– presentó un vino espumante elaborado con uvas cultivadas en el predio experimental del instituto que sigue el tradicional estilo de producción francés. El producto es de consumo estacional, con una presencia más sostenida hacia las fiestas de fin de año principalmente, y su preparación se realizó sin azúcar residual.

Mario Gallina, del Área Viticultura del INTA Alto Valle, describió que el norte de la Patagonia argentina posee condiciones de clima ideales para la producción orgánica de uvas con destino a vinificación, que se destacan por una armónica relación entre azúcares y acidez, intensos y complejos aromas y muy buena coloración.

“La combinación de inviernos fríos, veranos calurosos durante el día y frescos en la noche y otoños con gran luminosidad, frescos y secos, garantiza un ecosistema óptimo para que las uvas expresen la mejor calidad al momento de la cosecha”, detalló Gallina.

En este caso, el vino espumante se elaboró sin azúcar residual y es la razón por la que se encuentra en la categoría “Nature”.

Variedad Pinot Noir.

Las variedades utilizadas fueron Chardonnay en un 70% y Pinot Noir en un 30%. “El Pinot Noir le da el cuerpo y aromas y el Chardonnay aporta los aromas restantes, junto con los aromas generados por la modalidad de elaboración”, explicó Gallina.

De acuerdo con la descripción física y sensorial, este vino espumante presenta un color amarillo tenue. Desde el punto de vista aromático, en boca despierta una combinación de frutado leve con toques de levaduras o pan tostado, una característica de importancia para diferenciarse de un vino blanco.

“Las burbujas son finas, con rápida velocidad de desprendimiento al tiempo forman unos ‘rosarios’ de burbujas que cubren la totalidad de la superficie del líquido, con una corona abundante y persistente”, apuntó Gallina.

El vino espumante de la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA fue elaborado en la bodega Agrestis, ubicada en la localidad rionegrina de General Roca, a partir de uvas cultivadas en el campo experimental en Contralmirante Guerrico. Es comercializado por la Asociación Cooperadora del INTA Alto Valle.

El vino espumante de la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA fue elaborado en la bodega Agrestis, ubicada en la localidad rionegrina de General Roca, a partir de uvas cultivadas en el campo experimental en Contralmirante Guerrico.

Acento francés

Este vino espumante fue elaborado según el método francés “champenoise”, bajo la denominación de “método tradicional” –no se puede utilizar el mismo nombre debido a que está protegido por la Denominación de Origen Champagne–.

Este proceso consiste en dos fermentaciones. La primera se realiza en tanques de acero inoxidable o piletas de cemento con pintura epoxi, donde se obtiene el “vino tranquilo”. Este vino se envasa en las botellas, se le agrega el “licor de tiraje” –que tiene el mismo vino con agregado de azúcar– y levaduras seleccionadas, y se tapa con una tapa corona.

Posteriormente, las botellas se ubican acostadas en ambientes frescos, y se deja que se produzca la segunda fermentación, responsable de las burbujas que tiene la bebida terminada. “Finalizada esta etapa, se le quita la tapa corona, los restos de levaduras y se coloca el corcho definitivo”, detalló Gallina.

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