19 de noviembre de 2012

Alimentos y energía, un desafío histórico

¿Cómo aumentar la productividad de manera sustentable? En una jornada de divulgación científica organizada por la revista RIA, se analizó el papel del hombre en la agricultura de cara a los escenarios futuros para la producción de alimentos.

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“Si lleváramos a los diez países con menor rendimiento de maíz a la media mundial, que ronda las cinco toneladas por hectárea, aumentaríamos la producción en 100 millones de toneladas”, dijo Fernando Andrade, técnico del INTA Balcarce –Buenos Aires– e investigador del Conicet.

Con el acento puesto en el aumento poblacional previsto en el mediano plazo, la necesidad de avocarse a la producción de biocombustibles y la creciente demanda de calidad y cantidad de alimentos, Andrade brindó una conferencia sobre La tecnología y la producción agrícola, en el marco de una jornada de divulgación científica organizada por la Revista de Investigaciones Agropecuarias (RIA) y el Consejo de los profesionales del Agro, Agroalimentos y Agroindustria (CPIA).

Aunque el desafío es “producir grandes cantidades de granos para la demanda de alimentos y biocombustibles”, el investigador explicó que “tenemos que hacerlo reduciendo a la vez el impacto ambiental con técnicas de las que hoy disponemos y ya están desarrolladas, pero que necesitan extensión y adopción”.

Tras un repaso fugaz sobre dos millones de años y la capacidad creativa del hombre de adaptarse al medio, Andrade indicó que “para el 2050 vamos a tener que aumentar la producción de cereales, básicamente arroz, trigo y maíz, para pasar de 2.500 millones de toneladas anuales producidas a 4.000”. Además, el técnico detalló que se deberá “mejorar la calidad de la dieta de la población”.

En este sentido, consideró que “algunos investigadores estiman que llegaremos a aumentar el volumen de tierras disponibles en un 9 por ciento y a producir un aumento en la cantidad de cultivos de un 20 por ciento por año”.

Por otra parte, en referencia a la superficie cultivable del planeta, el especialista del INTA explicó que podrían duplicarse los 15 millones de kilómetros cuadrados actuales. “El problema es que la superficie a agregar es frágil y susceptible a degradaciones. Por eso es importante pensar en otras estrategias”, expresó Andrade y agregó que “existe otra alternativa: aumentar la cantidad de cultivos por año con experiencias de doble cultivo, como las que se realizan en el INTA Balcarce con girasol y soja o soja y maíz, o lo que sucede en Asia que producen hasta cuatro tipos de arroces por año”.

A su vez, el técnico explicó que “con esas medidas, aumenta la captura de recursos, de radiación y de agua lo que produce como consecuencia un incremento de la productividad de cada cultivo”.

Además, Andrade apeló a la importancia que tiene usar los conocimientos intensivos en lo que hoy define como “la era de la agricultura sustentable” para evitar afectar el ambiente ante la demanda de alimentos que habría que satisfacer. Así, destacó el papel del mejoramiento genético como una herramienta que puede aumentar el potencial de los rendimientos, la tolerancia al estrés y la eficiencia de los recursos ambientales.

Fernando Andrade, técnico del INTA Balcarce  e investigador del Conicet