21 de noviembre de 2011

Tucumán: construir desde la comunicación

Una veintena de organizaciones populares de todo el país se reúnen desde hoy en San Miguel de Tucumán para abordar el rol del Estado en la comunicación y su impacto en el desarrollo.

Tienen mucho para decir y de allí el nombre de su agrupación: Yaipotá Ñanerendú, que significa “queremos que nos escuchen”. Desde hace tres años, esta experiencia del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable contiene a comunicadores populares del departamento de Goya (Corrientes): campesinos con escasas extensiones de tierra e ingresos provenientes de la venta de sus productos. Con su organización, editan la revista Vivencias de mi Tierra y producen un programa radial, Compartiendo lo nuestro, para diferentes emisoras locales.

Como este caso, una veintena de organizaciones populares de todo el país se reunirán desde hoy y hasta el 23 de noviembre en San Miguel de Tucumán, en el marco del encuentro Experiencias en Comunicación Popular, con el lema “El rol del Estado como garantía del derecho a la comunicación”. El encuentro cuenta con el acompañamiento de una multiplicidad de instituciones públicas entre las que se cuentan el INTA, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y los ministerios de Agricultura y Desarrollo Social de la Nación, además del ISER y las universidades nacionales de La Plata, Quilmes y Tucumán. Durante las tres jornadas, se debatirá acerca del lugar que debe ocupar el Estado y sus instituciones, como garantes del derecho a la comunicación de todos los ciudadanos.

“Más allá de una definición académica, entendemos a la comunicación popular como parte de un proceso relacionado con las organizaciones que trabajan desde lo popular y no necesariamente con los medios de comunicación, sino en la integración de la comunidad, transmitiendo lo que hacen, sus vivencias, sus experiencias”, dijo Francisco “Pancho” Zelaya, técnico del INTA Famaillá y coordinador del programa Pro-Huerta en Tucumán. En este sentido, comentó, la comunicación popular tiene que ver con quién genera y quién participa en esos procesos.

En la misma línea, Walter Barberán, del Instituto de Cultura Popular (Incupo), describió en un programa radial el lugar protagónico de esos actores sociales: “Estamos hablando de un campesino que no es una cuestión folclórica, un pobre. Estamos hablando de un actor social y político que aporta con su producción, con su sabiduría, con su identidad, con su música, con su palabra, con su forma de caminar al desarrollo de los pueblos”.

Debido a las características de la intervención del INTA, Zelaya consideró que “esas personas no sólo pertenecen a zonas rurales sino también urbanas”, que pueden vivir en el campo sin ser campesinos y para quienes, a menudo, “la problemática principal no es superar los índices de producción sino, por ejemplo, tener una salita de primeros auxilios en la comunidad”.

La Red Orgánica Solidaria de Tucumán (ROST), que también estará presente en el encuentro, es una organización que no temió avanzar sobre las nuevas tecnologías. “Queremos eliminar el mito de que los sectores populares no pueden tener acceso y ahora, con herramientas como el 3G y el wi-fi, las comunidades distantes pueden retomar su contacto y fortalecer lazos históricos entre organizaciones populares”, explicó Zelaya. La ROST mantiene un blog y también emite un programa radial a través de Internet, espacios que son utilizados en línea con el primero de sus objetivos: “Constituir un instrumento para que las organizaciones y comunidades participantes canalicen y compartan iniciativas solidarias tendientes a mejorar su calidad de vida”.

Por otra parte, el coordinador tucumano se refirió a la importancia de la comunicación popular en lo local: “Si vemos el desarrollo territorial como una integralidad, con múltiples actores, con distintos estadíos de desarrollo, perfiles diferenciados de actores entre los que están el Estado y la sociedad civil, la comunicación tiene evidentemente un espacio muy importante como articulación, transmisión y construcción de conocimientos”.

Asimismo, de acuerdo con Zelaya, la responsabilidad del Estado en sus distintas escalas está relacionada con el modo de administrar los espacios de comunicación. “Ahora hay una ley que permite la inserción de lo popular en una forma más amplia”, dijo el técnico del INTA”, quien añadió: “Las organizaciones populares pueden llegar a gestionar sus propios medios sin que una línea monopólica que controle los procesos de comunicación. Ahí, como garante y regulador, el Estado tiene un rol muy importante al que el INTA está sumando”.

El primer día del encuentro estará destinado no sólo a debatir, habrá mesas con decisores institucionales del INTA, el AFSCA y algunas universidades nacionales, junto con actores de distintas organizaciones. El segundo y el tercer día, las organizaciones de presentarán sus experiencias y se tomarán algunas síntesis teóricas para analizar e intercambiar los casos prácticos.

“Queremos que el encuentro sea amplio”, dijo Zelaya, “que participen estudiantes de ciencia de la comunicación de la zona, que se acerquen otras organizaciones y medios que trabajan en lo popular para no correr el riesgo de debatir entre nosotros”.