16 de septiembre de 2010

Todo lo que siempre quiso saber sobre soja

Previo a la campaña sojera, el INTA Marcos Juárez –Córdoba– realizó una actualización técnica sobre diversos temas referentes al cultivo.

Variedades recomendadas, rendimientos, calidad de semillas, enfermedades, control químico… Todo lo que siempre quiso saber sobre el cultivo de la soja –hubiera o no preguntado– formó parte de una jornada de capacitación profesional. Técnicos de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires participaron de un programa de charlas sobre el cultivo de soja, anticipándose a la campaña, organizadas por extensionistas y especialistas de mejoramiento genético vegetal del INTA Marcos Juárez –Córdoba–.

Como es habitual, durante la ocasión se presentaron los resultados de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja, que integra a todas las regiones del cultivo y que se coordina desde esa unidad del INTA. En ese marco, entre los puntos conflictivos de la última campaña se incluyó información referida a la mancha ojo de rana (MOR), enfermedad que desde hace dos campañas tiene a mal traer al sector productivo.

Gabriel Espoturno, coordinador del Proyecto Regional Agrícola Sustentable del INTA en la provincia de Córdoba, abrió la jornada con lo que supone una confrontación entre modelos y sistemas de producción. “Los modelos productivos se están comiendo a los sistemas. Estamos poniendo demasiado énfasis, porque así lo amerita la problemática, en la solución del día a día y estamos perdiendo la visión sistémica que implica necesariamente una proyección de largo plazo”, definió. Además, calificó la situación como preocupante: “Creo que pensar en resolver la problemática de la agricultura a partir de una visión a corto plazo es errar el camino”.

Entre esta jornada y la anterior ocurrieron muchas cosas, como la aparición intensa de la MOR –que movilizó para preparar y recibir capacitaciones– y el trabajo de los investigadores para dar respuesta a ese tema, con muy buen resultado. Sin embargo, en la campaña que se viene tal vez surja otro problema que debe correrse por detrás y eso, precisamente, es motivo de preocupación: “Estamos corriendo atrás de los problemas con muy poco tiempo para analizar las cosas con una visión más sistémica y plantearnos el rol que nos toca como profesionales en este marco y hacia dónde va nuestra agricultura en este contexto”, alertó el técnico.

Por otra parte, Espoturno describió que, en Córdoba, cerca del 75% de la superficie cosechada en los últimos cinco años fue soja, con mínima o discontinua participación de otros grandes cultivos, básicamente gramíneas. “Las gramíneas deberían ser parte importante del sistema de rotación, que prácticamente con este panorama queda para un desarrollo teórico o un trabajo para un congreso agropecuario. Eso nos está afectando la capacidad de reacción y es un tema para trabajar a nivel de las asociaciones de profesionales y otros espacios de encuentro”, concluyó.

Red de cultivares: resultados

Mediante un convenio de vinculación tecnológica con la Asociación de Semilleros Argentinos, el INTA evalúa los cultivares comerciales de soja a través de ensayos en las diferentes regiones y subregiones de cultivo del país. Así, se registran rendimiento, características agronómicas y comportamiento sanitario de todos los cultivares comerciales disponibles en el mercado de semillas, para elaborar recomendaciones sobre elección y manejo en cada subregión.

El técnico Francisco Fuentes, de esa unidad del INTA, presentó los resultados de la Red de Evaluación de Cultivares. Esa información está disponible en el sitio web del INTA Marcos Juárez y en la publicación Soja: Actualización 2010, que se presentó durante la jornada.

Para Fuentes, si bien la producción “en general fue muy buena”, durante la última campaña de soja “el cultivo fue afectado en algunas áreas del país, principalmente por condiciones de sequía durante todo el ciclo, como en el suroeste y centro de la provincia de Buenos Aires y, por el contrario, condiciones de exceso hídrico en el centro de la provincia de Corrientes en las últimas etapas del ciclo”.

Calidad de semilla

El especialista Roque Craviotto, del INTA Oliveros –Santa Fe–, disertó destacó las etapas de evaluación del grano para la próxima siembra, que van desde el muestreo de lo cosechado hasta su clasificación, selección y poder germinativo.

“Se debe saber que los componentes genéticos incorporados a cada cultivar son los responsables de su comportamiento ante el ambiente de producción mediante la preservación en el tiempo del rendimiento, resistencia a enfermedades, tolerancia a diferentes factores de estrés como déficit hídrico y temperaturas extremas, entre los más reconocidos”, expresó Craviotto. El técnico también comentó que “se debe tener en cuenta que la preservación de la pureza genética no es eterna y que fenómenos asociados a mutaciones menores, selección natural por enfermedades, cruzamientos y adaptaciones propias de la interacción genotipo-ambiente de producción provocan que se pierda de a poco lo bueno de una variedad mejorada con mucho esfuerzo”.

A su turno, Lisandro Lenzi, del INTA Marcos Juárez, presentó información de ensayos sobre comportamiento de cultivares de soja frente al síndrome de la muerte repentina en las campañas 2006/07 a 2009/10. En la Argentina, esta enfermedad se detectó por primera vez en la campaña 1991/92 en la zona de Pergamino y actualmente se encuentra en todas las provincias productoras de soja. Lenzi recordó que este síndrome no puede controlarse con fungicidas y las rotaciones tampoco son efectivas.

Entre las medidas para su manejo, mencionó mejorar el drenaje de los lotes, disminuir la compactación, controlar el nematodo del quiste y atrasar la fecha de siembra para evitar sembrar en suelos frescos y muy húmedos. Sin embargo, estas prácticas no siempre son efectivas. La principal herramienta para su manejo es el uso de cultivares de soja resistentes.

Por su parte, Silvia Distéfano se refirió al control químico de MOR y destacó que, si bien todos los años se llevan a cabo ensayos vinculados a la tecnología de aplicación de fungicidas foliares en la Argentina, pocas fueron las oportunidades de evaluar a campo su efecto sobre el manejo de esta enfermedad. “Son numerosos los productos registrados para el control de esta enfermedad pero es escasa la información referida al momento de aplicación o al tipo de producto óptimo para disminuir los daños que causa tanto en rendimiento como en calidad de grano”, destacó.

La información presentada se refirió, entre otros materiales, a un ensayo realizado en el campo experimental del INTA Marcos Juárez, con el objeto de identificar momentos de aplicación y fungicidas foliares que constituyan una estrategia de manejo químico óptima para la protección de un cultivo de soja susceptible, afectado por MOR, considerando sus efectos sobre la sanidad del cultivo, los componentes del rendimiento y la calidad sanitaria de la semilla.

A su vez, Daniel Leiva, técnico del INTA Pergamino, presentó información sobre calidad de aplicación de fungicidas basada en ensayos que evaluaron técnicas de aplicación para control de enfermedades de fin de ciclo en cultivos de soja, con experiencias aéreas y terrestres con el uso de coadyuvantes. Finalmente, Fernando Flores, especialista en entomología del INTA Marcos Juárez, hizo hincapié sobre el monitoreo como clave para el uso racional de pesticidas.

En ese sentido, Flores ejemplificó lo importante que es estar alerta en el tema plagas: “La última campaña sojera dejó en claro que el monitoreo y disponibilidad de información oportuna a través de alarmas de plagas son herramientas fundamentales para minimizar los daños producidos por insectos y para el uso racional de insecticidas. Cuando se comunicó desde el INTA sobre en un pico de vuelo de Oruga bolillera sobre alfalfa y soja, pocas veces registrado para esa época, aquellos informados de la situación comenzaron a monitorear la soja en estadíos tempranos, práctica poco usual para esos estados fenológicos. En algunas situaciones donde por falta de monitoreo se llegó tarde con los controles, se vieron obligados a la resiembra de los lotes”. También incluyó información sobre plagas específicas de incidencia en el cultivo de soja como oruga medidora, oruga de las leguminosas, trips y chinches.