15 de junio de 2015

Reserva Natural Colonia Benítez, un refugio de vida

Con medio siglo de historia, este espacio nació en 1965 gracias al compromiso de Augusto Schulz, un entonces botánico del INTA, y fue declarado Reserva Natural Educativa años después.

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“Esta porción de bosque y estero es una muestra para las futuras generaciones de cómo se estructuran y desarrollan las comunidades de plantas y animales cuando el hombre no las transforma”, reza el fundamento escrito por Augusto Schulz en 1965 para dar inicio a la actual Reserva Natural Educativa, que funciona dentro del predio del INTA Colonia Benítez y es visitada por más de 2.500 estudiantes al año. Con una historia de medio siglo, esta experiencia pone en valor el Día Internacional de la Biodiversidad y la conservación de los ambientes chaqueños.

“La reserva es un orgullo para el INTA Colonia Benítez, así como el trabajo de Don Augusto para la identidad cultural de nuestra localidad”, afirmó Gabriel Tortarolo, quien fue director de esa unidad del INTA, la cual también lleva el nombre de Augusto Schulz en honor al recordado referente del instituto que, apasionado por la agrometeorología y la botánica, impulsó la creación de la reserva.

En 1990 y mediante un decreto del Poder Ejecutivo, este lugar protegido se declaró reserva natural, la más pequeña de la Argentina con siete hectáreas, y se integró a la administración de Parques Nacionales. No obstante, su carácter de reserva estricta no admitía el ingreso de personas ni su uso con fines educativos, algo que significaba una fuerte demanda en la población.

“La cercanía a Resistencia y la posibilidad de hacer extensión influyeron en la decisión de plantearla como un espacio educativo”, observó Tortarolo. Así, a través del decreto 1798 firmado en el año 2002, la reserva pasó a denominarse Reserva Natural Educativa y comenzó a promover actividades de aprendizaje y vinculadas con la interpretación de la naturaleza.

Tortarolo: “La cercanía a Resistencia y la posibilidad de hacer extensión influyeron en la decisión de plantearla como un espacio educativo”.

Atesorar vida

Según Andrés Lanfiutti, guardaparque del lugar, en la reserva pueden distinguirse los tres ambientes característicos de la región chaqueña: la selva, el monte y los esteros. “La reserva se destaca por su importancia biológica, dado que allí se conservan muchas especies de flora y fauna, y por ofrecerle a la gente de las ciudades, que no tengan acceso o contacto con los ambientes naturales, la posibilidad de conocer cómo era el Chaco original”, explicó.

La selva presenta galerías con árboles emergentes y altos y es recorrida por algunos animales como pumas, yaguaretés, tapires y ciervos, que también son protegidos. En una zona más deprimida, aflora la densidad del monte formado por árboles de quebracho blanco, algarrobos y cardos –entre otras especies– y habitado por zorros y monos.

Finalmente, ya en las inmediaciones de las áreas más bajas, se ubican los esteros, ambientes muy húmedos que albergan totoras, camalotes, achiras, yacarés, carpinchos y tortugas. De igual modo, pero distribuidas en toda la reserva, las aves son otros de los atractivos.

“Hemos observado más de 140 de especies de aves distintas que van y vienen”, comentó Lanfiutti, quien además resaltó el compromiso de Parques Nacionales para promover investigaciones de interés para el estudio de las especies que habitan en la reserva y poco invasivas con el ambiente.

Dado su perfil educativo, la reserva recibe alumnos de todos los niveles y pone a disposición a un guardaparque que dirige la recorrida. “A diferencia de otras áreas protegidas, cada vez que ingresa un grupo, le explicamos la vida del lugar, la vida de Schulz y después caminamos por los senderos para interpretar lo que vemos”, señaló Lanfiutti, al tiempo que agregó: “Hay chicos que por primera vez ven un quebracho; lo han estudiado en libros, pero nunca lo vieron”.

Para conocer la reserva, el guardaparque dijo que los interesados se contacten previamente con la administración del lugar a los fines de coordinar un día y horario de visita totalmente gratuita.

En las inmediaciones de las áreas más bajas, se ubican los esteros, ambientes muy húmedos que albergan totoras, camalotes, achiras, yacarés, carpinchos y tortugas.

Un día para la biodiversidad

De acuerdo con la ONU, la diversidad biológica o biodiversidad comprende la amplia variedad de seres vivos –plantas, animales y microorganismos– que habitan en la Tierra. Hasta el momento, se identificaron unas 1,75 millones de especies en el mundo, aunque los científicos estiman la existencia de alrededor de 13 millones.

Fruto de miles de millones de años de evolución, la diversidad biológica ofrece un gran número de bienes y servicios que sustentan la vida humana. Según la ONU, el 70 % de los pobres del mundo viven en zonas rurales y dependen directamente de la biodiversidad para sobrevivir.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica con el propósito de informar y concientizar a la población y a los Estados sobre el potencial e importancia de la biodiversidad. Se eligió esa fecha, debido al aniversario de la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica en 1992.