26 de mayo de 2011

Raza Holando: cómo recuperar casi un millón de terneros

La faena de machos Holando para la categoría “terneros consumo” se presenta como una alternativa comercial interesante para el productor tambero.

Las más de dos millones de vacas Holando que pueblan la Argentina dan luz a unos 900 mil terneros macho por año, categoría que puede transformarse en un insumo para otra actividad, como la invernada, entonces su valor se modificaría positivamente.

Sebastián Vittone, técnico del INTA Concepción del Uruguay –Entre Ríos–, destacó que la Argentina transita por un nuevo contexto ganadero enmarcado en la mejora de los precios de la carne. “Mejorar la eficiencia productiva con altas ganancias de peso y estrechos índices de conversión de alimento a peso vivo, hacen atractiva la posibilidad de criar y terminar terneros de tambo, lo que se traducía en pérdidas para el productor”.

Sólo en la provincia de Entre Ríos, si se consideran sus 157.000 terneros con un peso de faena de 280 kg por animal, podrían obtenerse 22.000 toneladas de carne por año. Traducido a escala nacional, el cálculo representa alrededor de 126.000 toneladas anuales.

El ternero macho Holando Argentino es un producto de la actividad tambera, su “cría, recría y terminación” son técnicamente viables. La productividad de esta categoría del tambo tiene un gran potencial en la producción de carne y, por lo tanto, un importante impacto en la economía regional y nacional.

De acuerdo con un reciente trabajo del INTA Manfredi –Córdoba–, es posible lograr la terminación del animal en un período de un año y con 18 meses de edad. Marcelo De León, especialista en forrajes y pasturas de esa unidad, indicó que el camino para lograrlo es la invernada corta: “Módulos de producción basados en pasturas de alfalfa, complementada con silaje de maíz o sorgo, y suplementación estratégica con grano molido”.

Experiencias de producción y trabajos realizados con esa raza demuestran su aptitud para la producción de carne de calidad: se logran ganancias de peso adecuadas a los sistemas de producción empleados, rendimientos de faena y tipificaciones de res aceptables para la industria y comercialización.

Un planteo estratégico basado en un 80% de pastura de alfalfa, un 20% de maíz para silaje de planta entera y una carga animal de tres novillos por hectárea, permitirá “mantener altas cargas y buenas ganancias de peso, lo que significa obtener 1.000 kilogramos de carne por hectárea”, señaló De León.

Las altas tasas de ganancia de peso (900 gramos por día) alcanzadas, permiten una deposición de los tejidos corporales que logran un veteado de la carne que mejora su terneza, jugosidad y sabor, lo cual contribuye de forma positiva en la valorización sensorial de los consumidores.

Los datos recabados en esta experiencia, en cuanto a velocidad de engorde, rendimiento en carne, nivel de engrasamiento y conformación de la media res, “demuestran que el novillo Holando tiene una excelente aptitud carnicera”, indicó De León, quien además subrayó que para expresar estas particularidades es necesario cubrir los requerimientos nutricionales de cada etapa de producción mediante un adecuado manejo de la alimentación y un correcto balance de las dietas.

De León: “El novillo Holando tiene una excelente aptitud carnicera”.

El sabor de lo nuevo

El bajo contenido de grasas que presentan los cortes hace que la carne del ternero Holando se convierta en un producto con atributos de calidad diferencial. La carne de los Holando macho es “magra, algo más pálida que los cortes de las razas británicas, tiene poca cobertura de grasa y el gusto es similar al de la carne de ternera”, afirmó Andrea Biolatto, especialista en nutrición animal del INTA Concepción del Uruguay.

Atributos como terneza, jugosidad y gusto destacan a esta categoría. Sin embargo, “lo interesante de la experiencia –añadió Biolatto– fue la ausencia de gusto a “cerdo” de la carne, característica de animales alimentados con raciones de altos niveles de concentrado”.