14 de abril de 2014

Eficiencia productiva, del otro lado de la Cordillera

Especialistas en agricultura de precisión del INTA presentaron en Chile los beneficios de la tecnología de dosis variable a fin de aumentar su aplicación en el país trasandino.

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Los productores en el mundo se enfrentan a un nuevo desafío: la modernización de las prácticas agrícolas. En esta línea, resulta fundamental ser cada vez más eficientes a fin de garantizar la sostenibilidad ambiental y económica de los procesos productivos. Así, la tecnología de dosis variable surge como una alternativa, en especial, en países como Chile en el que se caracterizan por la gran variabilidad de sus suelos.

Para Andrés Mendez –especialista en agricultura de precisión del INTA Manfredi, Córdoba– la tecnología de dosis variable “permite aumentar la eficiencia productiva, al tiempo que garantiza el uso racional de los recursos e insumos, reduce los costos y garantiza la sustentabilidad del sistema”.

El especialista participó del lanzamiento y puesta en marcha de la primera sembradora de dosis variable de maíz en Los Ángeles, Chile, adquirida en Argentina a través de un proyecto estatal de modernización brindado por Corfo. Además, colabora –junto a CIDETER de Argentina e INIA de Chile– en la difusión de esta nueva tecnología en la región y el país.

En esta línea, destacó la importancia de su adopción en Chile dada la gran variabilidad de sus suelos y la nula adopción de agricultura de precisión. “Se trata de un instrumento con grandes perspectivas que colabora con los productores en el manejo variables en lo referido a siembra y fertilización”.

Mediante el uso racional de insumos –realizado con la sembradora de dosis variable–, un productor de 200 hectáreas en Chile ahorra 50 mil dólares sólo en fertilizantes de una campaña, lo que equivale a contar con una sembradora de 6 surcos a 75 cm con dosis variable de insumos.

Además, esta tecnología permite manejar factores de gestión y control de operaciones a campo según el ambiente mediante mapas de rendimiento, imágenes satelitales o multiespectrales y demás sistemas de zonificación. Así, los agricultores pueden conocer el comportamiento del cultivo en cada sector del lote y, en consecuencia, calcular las necesidades de insumos y aplicarlos en forma específica.

Para Mendez, la tecnología de dosis variable “permite aumentar la eficiencia productiva, al tiempo que garantiza el uso racional de los recursos e insumos, reduce los costos y garantiza la sustentabilidad del sistema”.

Una herramienta conveniente

Una pregunta formulada con frecuencia es si la agricultura de precisión permite a los agricultores lograr mayores beneficios económicos como resultantes del aumento de la producción y/o de la reducción del uso de insumos. La respuesta positiva surge del informe del INTA – Agricultura de Precisión realizado en Córdoba, Argentina, sobre dosis variable con una sembradora robotizada, que señalan beneficios por más de U$S 8.000 en un lote de 40 hectáreas durante seis campañas de siembra.

Con el sistema de dosis variable se obtiene mayores beneficios que con la dosis fija en lotes con alto porcentaje de variabilidad (mayor al 50 %). En maíz el cultivo obtuvo márgenes de U$S 46.28 por hectárea mientras que en soja llega a U$S 37.14 por hectárea. En lotes de 40 hectáreas con gran variabilidad de rendimientos por ambiente, esta tecnología permite beneficios por más de U$S 8.000.

La visión actual de la dosis variable para el manejo de este lote es variar los insumos de acuerdo a la variabilidad del suelo –química, física, topográfica–. Un beneficio de manejar este criterio es que los precios de los granos a futuro pueden fijarse y el precio de los insumos al momento de la compra es conocido.