09 de septiembre de 2011

Poscosecha: cómo recuperar 200 M de dólares

Para mejorar la eficiencia productiva la clave está en el transporte y el guardado de los granos.

“El mayor nivel de pérdidas en poscosecha está en el desconocimiento de las condiciones adecuadas para el almacenamiento, la falta de control de insectos e insuficiente implementación de buenas prácticas”, explicó Ricardo Bartosik, coordinador nacional del Proyecto PRECOP de Eficiencia de Poscosecha del INTA Balcarce –Buenos Aires– quien destacó que ajustar estos detalles ayudará a recuperar “unos 200 M de dólares en granos para la Argentina”.

 

Según el INTA, las pérdidas por el mal manejo de los granos en la poscosecha ascienden al 8%. Este valor puede modificarse de acuerdo a las inclemencias de la zona –temperatura y humedad de cosecha– poca disponibilidad de silos tradicionales e infraestructura de manejo y acondicionamiento, lo cual dificulta aún más su conservación.

“Este panorama cambia cada año. Si es muy húmedo, por ejemplo, las precauciones a tener en cuenta estarán relacionadas con la capacidad de secado para prevenir el ataque de hongos. Si es muy cálido, las condiciones predispondrían a una mayor actividad de insectos, y por ende mayor nivel de daño”, destacó el técnico.

Para amortiguar estas mermas desde el INTA se hace hincapié en las claves del guardado en las bolsas plásticas, el manejo eficiente de granos en estructuras convencionales, mayor nivel de inversión en acondicionamiento y almacenamiento y adopción de Buenas Prácticas en la Poscosecha, incluyendo recomendaciones sobre la prevención de plagas: “A medida que aumentan los precios de los granos, también aumenta el valor de las pérdidas físicas”, advirtió el coordinador de Balcarce.

El profesional del INTA Balcarce explicó que “nadie trabaja para perder dinero, pero por distintas situaciones que se generan en el traslado, almacenamiento, aireación, secado y demás actividades que se realizan, una vez que los granos ya están cosechados, se pierden en la cadena mil millones de dólares por año, y ese es un lujo que no nos tenemos que dar”.

Los granos que no llegan a destino no es sólo un problema de la Argentina. En este sentido, Bartosik señaló que “el clima de los diferentes países influye en el nivel de pérdidas, debido a que en lugares más fríos las pérdidas son menores que en regiones más cálidas. La infraestructura también tiene un rol importante. Por ejemplo, en Brasil las estimaciones serían mayores que en la Argentina debido al clima más cálido”. El mismo análisis podría realizarse para las distintas zonas agroclimáticas de nuestro país.

Para cuidarte mejor

El ABC en el cuidado de los granos tiene su base en la calidad del guardado, el control de plagas y el transporte.

Una de las claves del éxito del guardado –según Ricardo Bartosik–  es cuidar la bolsa que contiene al grano –sano, seco y limpio y con la menor cantidad de oxígeno (O2) posible– para permitir el autocontrol de plagas –insectos y hongos– en un ambiente hermético que son las que causan, en gran medida de los procesos de descomposición y las pérdidas de calidad y cantidad.

Además, detalló el coordinador nacional del Proyecto Precop de Eficiencia de Poscosecha, la bolsa debe estar ubicada lejos de árboles u otras fuentes de roturas, el piso debe ser firme y liso con cierta pendiente para evitar el anegamiento y la entrada de agua al interior del plástico y sin irregularidades ni restos de cultivos que puedan romper la base de la bolsa al estirarse.

Es primordial mantener la limpieza del lugar y, en lo posible, alambrar periféricamente la bolsa para evitar daños causados por animales. En el caso de la integridad física de la bolsa, es importante revisarla frecuentemente y parchar cualquier tipo de roturas para evitar el ingreso de oxígeno y agua al sistema. También se recomienda realizar el monitoreo de la calidad de almacenamiento en base a la medición de dióxido de carbono, metodología desarrollada por el INTA en los últimos 3 años.

En cuanto al transporte, los técnicos concluyeron que en la Argentina el 91% de los granos producidos es transportado en camiones.

El INTA Precop realizó el seguimiento de 29 camiones que recorrían 320 km. en promedio, registrándose 87 viajes. Las pérdidas en el recorrido fueron del 1,04% de la carga neta en promedio. Los principales problemas detectados fueron: corrosión de carrocería, uniones de la misma y cierres de boquillas.

En la Argentina, los fletes de granos se dividen como: cortos –distancias menores a los 80 km., desde el lote de producción al acopio, en las que generalmente se utilizan camiones más antiguos– y  largos –con distancias superiores, llevan al grano a destino final de exportación generalmente puertos, con camiones más modernos–.

El 70% del grano producido sufre ambos fletes, mientras que el 20% recibe un sólo movimiento largo directamente a la exportación y el 10% restante acopiado por los productores y comercializado en otros momentos.

Además, el tiempo de permanencia de los camiones en las zonas de desembarco, las pérdidas durante el transporte, la logística en los lugares de carga y descarga, y el deterioro de la mercadería en los lugares de transporte son otros factores indirectos de la operatoria que gravitan en los resultados finales.

En este sentido, influyen también en cuanto al transporte automotor los costos directos como: peajes, combustible, aprovisionamiento, amortización y cargas sociales laborales.