29 de noviembre de 2012

Pequeños productores de Seclantás ya tienen matadero propio

Acompañados por el Profeder, unas 350 familias campesinas inauguraron su propia planta de faena gracias al esfuerzo conjunto. Con soluciones en acceso al agua y comercialización de sus productos, avanzan hacia una radio popular y mejoraron su calidad de vida.

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“Hemos logrado el agua potable, la venta de artesanía y ahora de ganado. Y todo lo hicimos juntos”, dijo Marcos Guaymas, miembro de la comunidad de Refugio, uno de los 15 grupos campesinos del departamento Molinos, en los Valles Calchaquíes, que acaban de inaugurar el primer matadero habilitado para la faena de pequeños rumiantes en la provincia de Salta.

Unidos en la Cooperativa Agropecuaria y Forestal Bresec y el Centro Vecinal de Tomuco, consolidaron la organización Comunidades Unidas de Molinos (CUM) y se fortalecieron para resolver progresivamente sus problemas más sentidos, desde el acceso al agua hasta el hábitat rural.

Este es el fruto de un largo trabajo que tiene más de 10 años en este departamento rural salteño y que involucra a más de 350 familias campesinas que viven en la alta montaña, muchas de ellas en condiciones de marginalidad”, dijo Paula Olaizola, jefa de la agencia de extensión del INTA en Seclantás. Estas comunidades, explicó, basan su economía en la ganadería bovina, caprina y ovina, que complementan con la agricultura y venta de artesanías.

Desde esa unidad del INTA, mediante estrategias propias del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (Profeder) y junto a la ONG Valles de Altura y los municipios de Seclantás y Molinos, acompañaron a la comunidad “en acciones concretas para superar las problemáticas que atraviesa la agricultura familiar en zonas como los Valles Calchaquíes salteños, como la falta de agua para consumo y riego, el acceso a la tierra, el hábitat rural, la producción y comercialización de productos agrícolas,  ganaderos y artesanales”, detalló Olaizola. Además, destacó que ese acompañamiento permitió fortalecer los procesos organizacionales del sector.

De este modo, junto con la dinamización de la producción y ante el problema de la comercialización del ganado, se generaron alternativas organizacionales y técnicas que mejoraron las capacidades de negociación a la hora de realizar las transacciones. “Hoy podemos vender los productos a mejor precio. Se está logrando pelear con los intermediarios, que antes entraban a intercambiar por mercadería, a pagar a muy bajo precio, aprovechándose de la necesidad de la gente”, dijo Santo Belázquez, de la comunidad de Tomuco.

El trabajo articulado entre todos los actores permitió crear el matadero para faena de rumiantes menores –habilitado con la resolución provincial Nº 065/11 y la matrícula 844/12 de la ONCAA–, que permitirá abastecer, en primera instancia, al pueblo de Seclantás. Como efecto adicional, la experiencia también generó jurisprudencia en la materia.

Diez años de esfuerzo comunitarios

“Los resultados obtenidos en estos años de trabajo se construyeron sobre la base del esfuerzo y el trabajo asociativo”, expresó Eloísa Ferro, técnica del INTA Seclantás, quien recordó que ese equipo fue premiado por la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria y el laboratorio Biogénesis Bagó, en octubre de 2011, en reconocimiento a su labor científica en el desarrollo y ejecución del proyecto Alternativas asociativas para el abordaje integral de la actividad ganadera de pequeños productores en Molinos.

 

El trabajo articulado entre todos los actores permitió crear el matadero para faena de rumiantes menores, que permitirá abastecer, en primera instancia, al pueblo de Seclantás.

Antes del matadero, hubo otros logros notables durante esos diez años de trabajo, que comenzaron con la conformación de más de 15 botiquines de sanidad animal, administrados por las comunidades para distribuir remedios y material veterinario. Los productores, además, se integraron en la Comisión Zonal Alto Valle Calchaquí, dedicada a la lucha contra la aftosa y construyeron sistemas de mangas, básculas y corrales para vacunación, que ordenaron el manejo y permitieron superar las ventas informales.

Con el apoyo del INTA Seclantás, las comunidades también implementaron una estrategia permanente de búsqueda de financiamiento para solventar sistemas de provisión de agua con más de 12 km de tendido de cañería. “En seis años arduos de trabajo, se logró solucionar la demanda sobre el acceso al agua de 350 familias”, comentó Diego Barreto, técnico de esa unidad del organismo.

Satisfecha esa demanda y para resolver la necesidad de hábitat rural y acceso a condiciones digna de vivienda,  incorporaron  tecnología de tratamientos de efluentes con recupero de agua para riego, colectores solares y cocinas ahorradoras de leña, lo cual disminuyó el impacto antropogénico en la zona y evitó la migración de la población.

Al mismo tiempo, consolidaron espacios de formación técnica integral, llamados “Escuelas Campesinas”, donde además de abordar la producción ganadera y agrícola se avanzó en el valor agregado de la producción textil mediante la incorporación del diseño, generando mejores ingresos a la economía familiar.

En esta última etapa, los productores pudieron destinar toda su energía en la búsqueda de respuestas técnicas sustentables para sus problemas productivos basados en el capital social.

Para la jefa del INTA Seclantás, “el matadero es un resultado concreto y la próxima instalación de la radio campesina de la CUM –gracias a un convenio entre el INTA, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA)– es un indicador para saber que el proceso continua y se fortalece día a día”.

Olaizola: “Este es el fruto de un largo trabajo que tiene más de 10 años en este departamento rural salteño y que involucra a más de 350 familias campesinas que viven en la alta montaña, muchas de ellas en condiciones de marginalidad”.