07 de enero de 2016

Opinión: la cadena de valor de la nanotecnología

Daniel Lupi, presidente de la Fundación Argentina de Nanotecnología, analiza las posibilidades que en la actualidad tiene la industria nacional en un área de conocimiento en auge para el sector agroproductivo, a la que considera revolucionaria.

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Por Daniel Lupi

Presidente de la Fundación Argentina de Nanotecnología

Las características particulares que definen la cadena de valor de la nanotecnología hacen que sea una tecnología disruptiva y revolucionaria, pero que en casi todos los casos lleva a modificaciones evolutivas en los productos existentes y no a nuevos nanoproductos.

Se puede decir que al principio de la cadena de valor están los nanomateriales, que serán de producción masiva y, por efecto de la “comoditización”, de costos progresivamente descendentes con el tiempo.

Luego se encuentran los nanointermediarios, creados a partir de los nanomateriales del eslabón anterior. Aquí se ubican los productores de pinturas con nanopartículas, materiales plásticos con cargas de nanoarcillas para autopartes y piezas de maquinaria agrícola. Es en esta etapa donde están las mayores posibilidades para nuestra industria nacional.

Al final de la cadena de valor se encuentran los productos cotidianos mejorados por el empleo de los nanointermediarios: automóviles más livianos, raquetas súper resistentes, pantalones que no se manchan, remeras que repelen mosquitos, dispositivos médicos bactericidas, maquinaria agrícola sin corrosión o con mínimo desgaste.

Esta descripción permite analizar dónde insertarse como industria nacional y dónde poner el acento en la investigación aplicada.

La nanotecnología, junto con tecnologías complementarias, puede brindar soluciones a medida de nuestras necesidades: ahorro energético, limitación y descontaminación de herbicidas, envasado de alimentos, purificación de aguas, mejoramiento de maquinaria agrícola.

El sector alimentario es uno de los más regulados, lo que lo hace muy poco permeable a nuevas tecnologías. Sin embargo, la agricultura ya está siendo beneficiada de nanotecnologías que mejoran su productividad.

En general, las propiedades de los materiales cambian por la utilización de la nanotecnología. Tal es el caso de pinturas y recubrimientos de base nanotecnológica, que se comienzan a aplicar en la producción de máquinas agrícolas y agropartes y logran los estándares de calidad solicitados por las normas nacionales e internacionales.

Tienen la propiedad de operar en muy bajas concentraciones, a temperatura ambiente y no requerir tratamiento de efluentes, por lo que su uso implica notables ventajas técnico-económico-ambientales con respecto a los tratamientos fosfatizantes tradicionales.

Tecnología Buenos Aires SA es el única empresa fabricante latinoamericana de equipos de recubrimientos de superficies por proyección y de soldadura con aporte simultáneo de nanopartículas. Desarrollados en colaboración con el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Fundación Argentina de Nanotecnología, trabajan sin modificación de la temperatura en las piezas a recubrir, usan como material de aporte alambres con nano componentes que con su estructura amorfa mejoran notablemente la resistencia a la abrasión, erosión y corrosión. Ya se utilizan en tornillos de cosechadoras donde se alcanzan durezas que prolongan mucho la vida útil, sin necesidad de recambio en plena cosecha.

El principal desafío es que no se trata de una única industria nanotecnológica a la que hay que apoyar o promocionar: se requiere de una amplia cooperación e interrelación entre diferentes cadenas de valor y sectores para que sea efectivo el transitar del conocimiento desde la academia hasta la industria y lograr un aumento de competitividad tan necesario en la industria nacional.