13 de diciembre de 2010

Nuevo laboratorio del INTA en Pergamino

Carlos Casamiquela, presidente del INTA, inauguró un laboratorio de alta tecnología en la unidad de Pergamino, junto al secretario de Agricultura de la Nación.

“Una Argentina con uso inteligente del talento científico y tecnológico resulta digna de construir. Estos dos laboratorios constituyen el nodo de mayor complejidad de la red regional, una red que nos permitirá una mayor eficiencia en el uso de los recursos humanos y económicos”. Así se expresó Rolando Hernández, director del centro regional Buenos Aires Norte del INTA, durante la apertura del acto en el que el presidente del INTA, Carlos Casamiquela, inauguró un laboratorio de alta tecnología en la estación experimental agropecuaria Pergamino, acompañado por el secretario de Agricultura de la Nación, Lorenzo Basso.

Con Pergamino, este es el quinto laboratorio que el INTA inauguró en 2010, junto a los de Mendoza, Balcarce, Manfredi y Castelar. Casamiquela retomó el planteo de las disparidades y dijo que, frente a ellas, el INTA es solicitado para “cubrir demandas tan diversas como enfrentar el nivel de frontera de conocimiento, seguir avanzando en el desarrollo sentido, estar muy atento con este ritmo de desarrollo de ciencia y tecnología de este país, pero también responder a programas para producir alimentos como el Pro-Huerta o el Profeder”. Casamiquela también compartió que toma “las asignaciones presupuestarias como decisiones políticas” y dijo, en este sentido, que “el INTA ha tenido un crecimiento del 700% desde 2003. Nos ubica en un nuevo tránsito luego de un proceso de desinversión muy fuerte”.

Además, el presidente del INTA ponderó “su diseño, sus características, la juventud de la gente y los niveles de formación” y expresó: “Creo que es un excelente momento para que la experimental tome esto como punto de inflexión y comience a mostrar todo su potencial”.

Tras un breve acto que incluyó cuatro oradores, el más de centenar de asistentes pudo recorrer las instalaciones del laboratorio, emplazado en el corazón de la unidad, cuya inversión alcanzó los 15 millones de pesos. La iniciativa, que forma parte de un proceso de reorganización de los laboratorios en un marco de calidad y de eficientización de los recursos, dota al INTA de recursos que le permitirán mantenerse en la frontera del conocimiento.

Ciencia e innovación como respaldo

En representación del ministro Julián Domínguez, Basso evocó sus recuerdos de estudiante vinculados al INTA Pergamino y abogó por la importancia de la tarea: “Sin la investigación no tendríamos los avances de la agricultura argentina. Esta red nos permitirá contar con una herramienta muy eficaz”, manifestó. Basso compartió su visión de que el ministerio es muy dinámico porque en su ámbito como se da innovación permanente: “Para poder afrontar todo eso es evidente que tenemos que contar con la ciencia como respaldo necesario; esto nos lo va a permitir”.

La apertura del acto estuvo a cargo de Daniel Freggiaro, ex presidente de INTA y actualmente secretario de Gobierno del Municipio de Pergamino, quien destacó tres ejes de beneficio de este laboratorio: la disponibilidad de equipamiento e instrumental que aportarán conocimiento a nivel molecular, la posibilidad de aportar al país para acompañar en la frontera de la ciencia para llegar al consumidor y la disponibilidad de disponer de indicadores de sustentabilidad que permitan pensar en las futuras generaciones.

Tecnología de punta

Esta obra permitirá albergar dos laboratorios: el de Biotecnología y otro gran laboratorio denominado Calidad de Alimentos, Suelos y Agua. Una de las innovaciones organizacionales es juntar los laboratorios de suelos, calidad de forrajes y calidad de alimentos en un solo espacio, lo cual tiene como finalidad optimizar el uso de equipamiento, del personal altamente capacitado con miras a lograr una mayor eficiencia en el uso.

El laboratorio de biotecnología funcionará como un grupo de trabajo único, mientras que el Laboratorio Calidad de alimentos, Aguas y Suelos fue organizado en siete áreas analíticas diferentes, todas ellas a cargo de profesionales especializados.

En estas nuevas instalaciones trabajarán 18 profesionales altamente capacitados y personal de apoyo. En ambos caso no supera los 40 años de edad promedio. La intención es que los profesionales puedan interaccionar en investigación con los grupos de trabajo de la regional.

Un laboratorio, una red

La Red se creó a partir de los laboratorios existentes en el ámbito del Centro Regional Buenos Aires Norte. Es una unidad funcional, integrada por nodos de alta –Pergamino–, media –San Pedro– y baja –General Villegas– complejidad, cuyo propósito es interactuar entre sí y con otras redes.

La construcción del flamante edificio tiene relación con las particularidades con que cuenta este lugar, ajustado a normas de calidad y seguridad. Jorge Carrete –quien  asumirá la responsabilidad de ser el coordinador del área de Investigación de Laboratorio– explicó que, para su confección y construcción, se tuvieron en cuenta diversos aspectos: “Primero se pensó un edificio sencillo pero que pudiera satisfacer las necesidades de cada uno de los laboratorios. Es decir que hoy sabemos que el equipamiento es sofisticado, costoso y requiere de instalaciones adecuadas y de personal altamente capacitado. Por consiguiente, en las diferentes salas hemos adaptado las necesidades de los equipos, de modo que al recorrer el laboratorio podrán ver más de 44 salas en las cuales el equipamiento cuenta con todo lo necesario para su óptimo comportamiento”.

“Este laboratorio –detalló Carrete– no elimina residuos al ambiente, porque éstos son recolectados y depositados en un edificio especialmente adaptado para esa finalidad. Desde el punto de vista de seguridad para las personas cumplimos con todas las normas, con más de 13 puertas de escape, pero además contamos con un manual de seguridad y un manual de contingencia. Con esto procuramos que el laboratorio cuente con las normas de seguridad e higiene que hoy se exigen en el mundo”.

Alta complejidad

Este nuevo laboratorio va a cumplir con las normas ISO, la 17.025 que es una norma que acredita al laboratorio como idóneo en las actividades que realiza. Aquí se concentrará a nivel regional equipamiento de alta complejidad.

“Esta nueva etapa de trabajo exige un cambio de mentalidad pero creemos que es el momento para hacerlo. Es una necesidad teniendo en cuenta que este laboratorio va a posicionar favorablemente al centro regional, ya que es un laboratorio que contando con el personal adecuado va a satisfacer necesidades de otras estaciones experimentales e institutos del INTA, como así también del sector privado que se encuentra alrededor del área de influencia”, expresó el coordinador del área de Investigación de Laboratorio.

Ladrillo por ladrillo

El nuevo edificio cuenta con una superficie total de 2.700 metros cuadrados cubiertos. Este espacio se distribuye en un salón de recepción que funcionará tanto para el ingreso de personas como de muestras, 44 salas de laboratorio, diseñadas en base a las necesidades del equipamiento disponible, de espacio para los laboratoristas y con adecuada iluminación natural, 13 campanas para la extracción de gases, dispuestas estratégicamente, para que sirvan de elementos de seguridad en todos los casos en que se requieran su uso.

Además, posee seis cámaras de secado y frío, una de incubación, tres drogueros, dos habitaciones destinadas a depósito y 11 oficinas equipadas para los profesionales.

Completan las instalaciones, entre otras comodidades, un salón de reuniones –adaptado para la disertación de seminarios y cursos–, un salón de estar para el descanso del personal, sala de primeros auxilios y un área de servicios generales donde funcionan los servicios centralizados de agua destilada, aire comprimido y vacío que son distribuidos a las salas mediante un sistema de distribución.

Entrevista a Carlos Casamiquela: