27 de junio de 2011

Neuquén busca tener su monte de los olivos

Un estudio técnico determinó que es factible su cultivo en la localidad de Añelo, debido al suelo y clima apropiados para el desarrollo de la olivicultura.

Unas 2.000 hectáreas de la zona de Añelo –al Norte de la capital provincial, reúnen las condiciones de suelo y clima necesarias para el desarrollo de la olivicultura, con una producción de aceite que podría superar a la de zonas tradicionales de la Argentina. Así lo determinó un trabajo realizado por el INTA San Juan y la Facultad de Agronomía de la UBA –Universidad de Buenos Aires–.

En la actualidad, esa región de la provincia con más de 100 hectáreas cultivadas conforma la cuenca olivícola, con la elaboración de un aceite que podría llegar a superar –en algunos parámetros– la calidad del producido en zonas olivícolas tradicionales de la Argentina.

Para Facundo Vita, coordinador del proyecto regional olivícola del INTA San Juan, señaló que si bien el olivo es una especie bastante plástica, “tiene sus limitaciones en condiciones de frío, lo que repercute sobre la síntesis de aceite”.

La producción del olivo –según la variedad–, es un negocio considerado como doble propósito: se obtiene aceite o aceituna de mesa. Cada una de estas alternativas tiene sus beneficios. “La aceituna de mesa es más delicada porque no se puede golpear durante la cosecha, además para la comercialización se requiere un tamaño específico de fruto”, indicó Vita.

Germán Babelis, especialista en suelos y nutrición vegetal del INTA San Juan, explicó que a partir de información agronómica –riesgo de heladas, condiciones de suelo y topografía, disponibilidad de agua para riego, viento, lluvia y granizo– se pudo determinar que “son un poco más de dos mil hectáreas las que podrían ser cultivables”, lo que constituye el 50% de la superficie relevada.

En este sentido, Leandro Bertoya, ministro de Desarrollo Territorial de Neuquén, consideró que las mejores condiciones para este cultivo en la provincia se dan en “toda la zona de los departamentos Confluencia, Añelo y Pehuenches, que es donde las características del suelo y clima resultan apropiados para el desarrollo de la olivicultura”.

Lo que se busca ahora son “nuevas inversiones que puedan instalarse en los lugares adecuados, para que el productor pueda desarrollar el cultivo en la provincia de Neuquén”, expresó el Ministro.

Un protocolo para mitigar riesgos

El estudio, titulado Factibilidad de incorporación del cultivo del olivo en el área de Añelo y realizado con la financiación del Consejo Federal de Inversiones, tuvo como objetivo identificar, delimitar y clasificar áreas que por su aptitud agroecológica sean aptas para el desarrollo del cultivo de olivo en la zona de regadío del lago Mari Menuco –Añelo–.

“Gracias al aporte de la cátedra de climatología y fenología agrícola de la Facultad de Agronomía de la UBA, pudimos evaluar el régimen de adversidades agroclimáticas en el área seleccionada, elaborar un mapa de suelo de la zona de estudio, identificar sectores con perfiles de suelo y con un comportamiento de heladas compatible con el buen desarrollo y productividad del cultivo de olivo”, remarcó Vita.

Según Babelis, el próximo paso del proyecto será armar un protocolo con recomendaciones de manejo, debido a “las condiciones diferenciales que enfrentará el olivo en relación a otras zonas”.

Durante la presentación del informe estuvieron presentes, además del director del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, Ernesto Andenmatten, Yolanda Maiolo, coordinadora general del ministerio de Desarrollo Territorial de Neuquén, José Andino, director provincial de Regulación, fiscalización y sanidad vegetal y animal, Roberto Clementi, coordinador de Política Frutihortícola, y Marcelo Soria Netto, director provincial de Cooperación Técnica y Financiamiento Productivo, entre otras autoridades.