TENDENCIAS | 28 de enero de 2021

Los frutos secos se posicionan en los valles norpatagónicos

El interés en su producción crece por su rentabilidad y gran demanda. En el INTA Valle Inferior se implantaron tres variedades de almendros extra tardíos para ser evaluados en las condiciones agroclimáticas de la región.

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Con unas 2.850 hectáreas, los sistemas de producción de frutos secos están transitando una etapa de expansión y consolidación en los valles irrigados de los ríos Negro, Limay y Neuquén. El creciente interés en la región por esta actividad se debe al potencial productivo y los niveles de rentabilidad, tanto por la creciente demanda del mercado internacional y del consumo local, como por la baja perecebilidad de los frutos, aspecto que facilita las operaciones de poscosecha y comercialización.

De acuerdo con Darío Martín, especialista del área de fruticultura del INTA Valle Inferior, en la última década la superficie cultivada con nogales, avellanos y almendros fue ganando terreno en la Norpatagonia. El almendro es el fruto seco que menor superficie ocupa en la región, pero es el que más creció en el último tiempo. Actualmente se encuentra en unas 250 hectáreas, lo que representa un aumento del 416% desde el 2010.

Recientemente, en el INTA Valle Inferior se implantaron tres variedades de almendros extra tardíos para ser evaluados en las condiciones agroclimáticas de la región. En ese marco, los especialistas aseguran que uno de los aspectos a tener en cuenta es “el impacto que tienen las heladas primaverales en el cultivo de almendro, que pueden representar cuantiosas pérdidas productivas”.

“Es pertinente la utilización de  sistemas activos de control de heladas y una elección de variedades de floración extra tardías, porque minimizan el riesgo de pérdidas productivas e implican una menor cantidad de defensas por temporada”, recomendó Martín.

Las plantaciones de almendro están localizadas en las zonas del Alto Valle del río Negro y Neuquén con 145 y 105 hectáreas, respectivamente. En tanto en el Valle Inferior y Valle Medio del rio Negro existen plantaciones pequeñas que en su totalidad no llegan a las 10 hectáreas. La variedad más plantada es la Guara, que se caracteriza por su floración tardía, aunque las nuevas plantaciones están constituidas por variedades nuevas de floración extra tardías como la Marinada, que es una de la más utilizadas.

El nogal es el segundo cultivo con mayor aumento de superficie cultivadas en unas 1910 hectáreas, lo que representa un 51.8% más que en 2010. Su producción se localiza en el Valle Inferior de rio Negro con unas 750 ha plantadas, seguidas por Valle Medio y Alto Valle del río Negro– con 500 y 350 ha – y los valles neuquinos con 310 hectáreas.

La variedad más cultivada es la Chandler, que tiene buenos atributos productivos que garantizan mayor rendimiento y calidad de fruto, aunque presentan algunos condicionantes ante la ocurrencia de heladas tardías y pérdidas productivas por bacteriosis y carpocapsae. “Sin embargo, esta variedad alcanza altos rendimientos que oscilan entre los 4.000 y 5.000 kg/hectáreay nueces de excelente calidad”, aseguró Martín.

El destino principal de las nueces es el consumo interno y, en menor medida, el mercado externo. Sin embargo, los volúmenes exportados en los últimos años muestran una tendencia creciente: “Surgieron nuevos actores como productores y empresas que incursionaron en diferentes mercados internacionales, y hasta se concretaron exportaciones conjuntas entre productores de los diferentes valles”, señaló el especialista del INTA.

En el caso del avellano, el incremento de la zona cultivada alcanzó un 29% con 690 hectáreas que en su mayoría se localizan en el Valle Inferior, lo que la convierte en la principal zona productora de avellanas del país.

La variedad más cultivada es la Tonda di Giffoni, que cuenta con muy buenos atributos para la industria, y la segunda es la variedad Barcelona cuyo fruto es más apto para el consumo de mesa. Las avellanas se destinan principalmente a la exportación a través de la empresa Ferrero Corilicola, instalada en Valle Inferior, la cual compra y exporta la producción propia y de terceros.

“El mercado interno no deja de ser atractivo, sobre todo porque en los últimos años hubo una mayor demanda debido alaumento del consumo y a una mayor preferencia por la producción local respecto de las avellanas importadas de origen español o turco, que son menor tamaño”, explicó Martín.

El sector de frutos secos de la región cuenta con el Clúster de Frutos Secos que funciona como un entramado institucional del que participan varias organizaciones e instituciones públicas y privadas de Rio Negro y Neuquén, entre las que se destacan organizaciones de productores de los diferentes valles, las universidades de Rio Negro y Comahue, el INTA, el Centro PyME ADENEU, el Ministerio de Producción de Río Negro, CREAR e IDEVI).

“La conformación del clúster facilitó la concreción de diferentes proyectos en áreas estratégicas del sector en lo que respecta a tecnología de producción, formación de RRHH, mercados, acondicionamiento y transformación, lo que permitióel desarrollo de la actividad y el posicionamiento de la región comoproveedora de frutos secos”, concluyó Martín.