17 de octubre de 2012

Limones mejorados para exportación

Técnicos del INTA determinaron que las proteínas de estrés térmico atenúan los efectos de daño por frío y mejora la calidad de las frutas. Una práctica que aumenta la vida útil.

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La Argentina es el primer productor y segundo exportador mundial de limones. En este marco, Tucumán aporta el 84% de los limones del país, cultivados en una superficie de 35.000 hectáreas. La Unión Europea recibe el 76% de las exportaciones de limones tucumanos, seguida por Europa del Este, que compra el 19%. Esto significó que en 2010 se exporten 260 mil toneladas de fruta fresca por 180 millones de dólares.

Así, investigadores del INTA determinaron que el tratamiento de curado en poscosecha es la mejor opción para aumentar la calidad y la preservación de los cítricos para su exportación, lo que permitirá expandir el comercio de limones hacia nuevos mercados mundiales.

De acuerdo a los resultados, durante ese tratamiento los frutos son sometidos durante dos días a una temperatura de 36 °C que, aplicado durante el manejo poscosecha, permite atenuar el efecto posterior que producen las bajas temperaturas en el almacenamiento de los cítricos.

La investigadora del INTA Castelar, Mariana Nanni, sostuvo que “la idea es que, durante la etapa de poscosecha las plantas de empaque puedan incorporar este tratamiento térmico para aumentar las proteínas de estrés y así, al transportar y almacenar la fruta a bajas temperaturas, mantenga la calidad y la vida útil por más tiempo”.

Las proteínas de estrés térmico (Heat Shock Proteins, HSPs), son producidas en respuesta a diferentes tipos de estrés, de los cuales el más estudiado es el tratamiento térmico. Estudiar las HSPs, permite utilizarlas como indicadores de protección ante los efectos del Daño por Frío (DF) que sufren los cítricos cuando son almacenados a temperaturas menores a 10 °C.

La sintomatología más común que se presenta por DF es el “picado” que se manifiesta durante el periodo de comercialización y se caracteriza por depresiones en la piel de los cítricos con una ligera decoloración hacia una tonalidad parda o rosada. Esto muchas veces provoca rechazo en los mercados consumidores y, por lo tanto, produce grandes pérdidas económicas para los productores.

El daño por frío se caracteriza por depresiones en la piel de los cítricos con una ligera decoloración hacia una tonalidad parda o rosada.

Con proyección mundial

Según informó a la Revista RIA la investigadora, “la Argentina había conseguido exportar a Japón grandes toneladas de limones, pero esas exportaciones fueron suspendidas porque la fruta llegaba dañada por el frío y no contaba con las exigencias de calidad requeridas”.

Al respecto, el jefe de la división Frutihorticultura de INTA Famaillá, Guillermo Torres Leal, sostuvo que “el mercado de Japón tiene un potencial de 100 mil toneladas y altos precios de la fruta, por lo cual sería muy importante poder exportar a ese destino. Para eso, en la actualidad, se negocia un nuevo protocolo de mitigación de riesgos”.

Es rentable conocer el mejor tratamiento de poscosecha que permita incrementar la competitividad de las frutas exportables, en una Argentina que produce un 20,5% del total mundial de limones y que tiene capacidad para conquistar nuevos mercados.

Cómo mitigar el daño por frío

Desde el Programa Nacional de Frutales y el Área Estratégica de Tecnología de Alimentos, Nanni junto con Silvina Guidi, trabajan en el estudios de las HSPs como indicadores de monitoreo de los tratamientos aplicados en poscosecha.

Actualmente el SENASA, controla que se cumplan las normativas exigidas para exportar cítricos como fruta fresca, al conservarlos a temperaturas comprendidas entre 1-2 °C por un periodo no inferior a los 21 días a modo de tratamiento cuarentenario, para combatir las larvas de la Mosca de la fruta (Ceratitis capitata Wied). En esta instancia se provocan alteraciones fisiológicas en los cítricos, como el DF, porque son de origen tropical y subtropical.

Al exponer a los cítricos a un tratamiento térmico previo a la conservación frigorífica, se provocaría un aumento de la cantidad de HSPs, las cuales serían las responsables de protegerlos frente al estrés provocado por las bajas temperaturas de almacenamiento durante la exportación.

Así, Nanni explicó que “lo novedoso de este estudio es poder contar con una herramienta que nos permita identificar y cuantificar las HSPs, para aumentar la vida útil de comercialización de los frutos cítricos, tanto para el mercado interno como el internacional. De este modo, queremos asegurarle al productor el mejor tratamiento para comercializar sus productos”.

Más información: Revista RIA