26 de diciembre de 2012

Leña en blanco: la marca de la sustentabilidad y el empleo digno

El INTA Santiago del Estero presentó un proyecto forestal fundado en el manejo adecuado de los bosques nativos para su mantenimiento y en el trabajo legal y seguro. El resultado: un producto diferenciado y trazable con origen en el primer bosque nativo certificado de la provincia.

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Cada vez más valorada por los chef para la preparación de platos a las brasas o a la llama, la leña renueva sus credenciales como pionera en la cocción de los alimentos. Los sabores asociados  que transmite el humo y dan a la comida un toque distintivo son sólo una de las ventajas para preferirla en reemplazo del carbón. Si la transparencia de su proceso productivo muestra el respeto por el trabajo digno y la responsabilidad en el manejo de los bosques nativos, el resultado es un producto cuyo consumo hace a los ciudadanos más responsables.

El INTA Santiago del Estero acaba de presentar la marca Leña en Blanco, fruto de un emprendimiento de manejo forestal sustentable de los bosques nativos de la región chaqueña semiárida, donde está la mayor reserva del país en su tipo y un porcentaje importante de la biodiversidad. Casi el 70% de los bosques nativos del país se localizan en esta porción del territorio argentino.

“El trabajo empezó en el 2008 con una escala muy chiquita de 20 o 30 hectáreas y el desafío de hacer las cosas bien”, explicó Marcelo Navall, técnico del INTA Santiago del Estero y responsable del proyecto. “Decidimos hacer el aprovechamiento forestal aplicando las normas de uso y manejo y la forma de trabajar que recomendaríamos como ingenieros forestales: eso es básicamente ser responsables de qué cortar, qué dejar en el monte y en la forma de trabajo de la gente, en su seguridad, en su salud, en su forma de contratación, en sus condiciones de salud en el campamento y demás”.

Ese fue el enfoque para comenzar un camino que, con la puesta en vigencia de la Ley Nacional 26.331, tuvo un impulso notable y permitió pensar el proyecto en otra escala. Hoy se extiende en una unidad de manejo silvopastoril de 2300 ha, ubicadas en el Campo Experimental “La María” y, con los fondos de la ley, se adquirió un parque de maquinarias que permite hacer el trabajo de una forma más barata y saludable para la gente.

En esta zona, la situación de los bosques nativos es comprometida: por un lado está la deforestación para su conversión a cultivos como soja y, por otro, el avance de la ganadería extensiva. “Se calcula que la región chaqueña, desde el año 1998 hasta ahora, perdió más de dos millones de hectáreas de bosques”, indicó Tomás Schlichter, coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA.

En este escenario, el trabajo del instituto de producir “la Leña en Blanco, que proviene del manejo sustentable y gente trabajando dignamente, son cosas que pueden dar sustentabilidad al bosque y generar empleo y riqueza”, señaló el especialista.

El proyecto se extiende en una unidad de manejo silvopastoril de 2300 ha, ubicadas en el Campo Experimental “La María”, en La Aabrita, Santiago del Estero.

Con gusto a leña, sabe mejor

Nuestros árboles son relativamente bajos en altura, entonces gran parte de la biomasa es su copa y, como tal, las ramas son torcidas y bifurcadas”, describió Navall. Las dimensiones de la madera que se obtiene no permiten que ingrese en un proceso industrial como el aserrado. Si se quiere hacer aprovechamiento forestal de los bosques nativos de la región, el principal producto que se extrae –alrededor del 75% del volumen– sólo puede utilizarse como leña. En el mercado nacional, una buena parte se destina para hacer carbón y otra se comercializa como tal.

El proceso de carbonización actual tiene un rendimiento muy bajo. Para producir una tonelada de carbón se necesitan cinco de leña, es decir que su rendimiento es del 20%. Según el responsable del proyecto, al analizar los costos de hacer un manejo sustentable del bosque que produce esa leña, el precio actual del carbón no los paga.

Dado que el mercado de la leña se presenta hoy como algo incipiente, desde el INTA se evaluó que trabajar en su evolución era una manera de agregar valor a la industria. “En vez de replicar algo que se viene haciendo, decidimos asumir el desafío de este producto alternativo y tratar de hacerle su mercado”, comentó el especialista.

La leña tiene muchos valores asociados. Como elemento de cocción a las brasas o a la llama, los chef la recomiendan. A diferencia del carbón, que debe estar bien quemado y con una brasa incandescente para evitar que los gases almacenados se transfieran a los alimentos, la leña permite cocinarlos a medida que se enciende.

Cuando proviene de un bosque manejado en forma sustentable, es un producto neutral en el balance de carbono: es dióxido de carbono secuestrado de la atmósfera, que al ser quemada vuelve a ésta y hay un bosque que quedó en crecimiento, regenerándose, que lo captura. Eso es el manejo sustentable. “En estos términos, la leña es un combustible neutral en cuanto al balance de carbono”, aseguró Navall.

“En vez de replicar algo que se viene haciendo, decidimos asumir el desafío de este producto alternativo y tratar de hacerle su mercado”, comentó Marcelo Navall.

Un producto con nombre propio

El INTA Santiago del Estero junto al Ministerio de Producción, Recursos Naturales, Forestación y Tierras de esa provincia presentaron el proyecto y la marca Leña en Blanco, que ya tiene en Carrefour Argentina su primer canal de comercialización.

“Para ir al mercado firmamos un convenio de la Cooperadora con la Fundación Vida Silvestre Argentina y los convenios de certificación con la Scientific Certification Systems (SCS) para poder entrar a Carrefour con un estándar y un respaldo mayor”, señaló Pablo Karnatz, presidente dela Cooperadora del INTA Santiago del Estero.

Ahora, el desafío es ampliar el mercado: sumar productores para alcanzar un mayor volumen de leña que asegure el abastecimiento y promover el consumo responsable.

“La principal fortaleza es haber imaginado un camino realista y económico por el cual se puede solucionar el problema del bosque, que en lugar de ir en la defensa de lo nativo olvidándose de la faz económica y social, ataca un problema social muy importante, como es el trabajo en negro, con un enfoque realista, tratando de conseguir mejor remuneración para lo que se produce”, concluyó Schlichter.