24 de octubre de 2014

La Patagonia tiene mucha madera para agregar valor

Desde la confección de muebles de diseño hasta la construcción de viviendas de alta calidad, el III Congreso de VAO presentó experiencias exitosas que transforman la producción forestal en el sur argentino.

  • 1

Tres estudiantes de la Universidad Nacional de Río Negro, en la sede de General Roca, crearon Vetta, una empresa que elabora muebles de diseño con madera de álamos, un árbol típico de la zona.

“Queríamos tener un proyecto de diseño a partir de materias primas locales”, dijo Belén Daniele, diseñadora gráfica y una de las protagonistas del emprendimiento. “A escala local la gente ya nos conoce como emprendimiento y varios locales venden nuestros muebles”, agregó. Curiosamente, no les resulta sencillo encontrar estos materiales: la madera de primera calidad tiene destinos industriales y un volumen muy pequeño queda disponible para otros usos. Esta dificultad, señaló, es un obstáculo para la transformación de productos en la actividad forestal.

El de Vetta fue uno de los casos presentados durante el panel forestal del III Congreso de Valor Agregado en Origen, organizado por el INTA y el Ministerio de Agricultura de la Nación. Junto a esta experiencia, se conocieron también otras que transforman maderas locales en muebles y viviendas, marcando el potencial regional de esta actividad.

Para el especialista forestal del INTA Bariloche, Tomás Schlichter, quien moderó el panel, “son experiencias muy diferentes entre sí y muestran que, con un poco de ingenio, la madera sirve y se puede utilizar para más”. Asimismo, desafió: “Aún cabe preguntarse cómo lograr el cambio de escala”. De acuerdo con el técnico, también se destacó que “hay una fuertísima presencia pública, desde distintos organismos” y que “hubiera sido muy difícil arrancar todo esto sin el apoyo del Estado”.

“La forestación en Neuquén tiene un potencial de 600 mil hectáreas”, expresó Leandro Bertoya, ministro de Desarrollo Territorial de la provincia, quien agregó: “Necesitamos 100 mil hectáreas para armar una cuenca forestal eficiente y hoy tenemos 50 mil”. Según explicó el funcionario, la mayoría de esa superficie pertenece a Corfone, una empresa mixta cuyos principales recursos provienen del Estado. Actualmente, está construyendo 47 viviendas rurales en la provincia.

“Tenemos grandes oportunidades y desafíos”, dijo Bertoya, para lo cual se proponen “diversificar la plantación de pino ponderosa con otras maderas, como roble, nogal, cereza, fresno y otros, para generar nuevos negocios a futuro”. En esa línea, el ministro provincial remarcó: “Con el valor agregado no sólo se generan beneficios económicos, sino beneficios sociales importantísimos”.

Según Daniele, de Vetta, “nuestro emprendimiento tuvo un impacto directo para nosotros que es un autoempleo sustentable. Es nuestra fuente de trabajo. De forma indirecta, logramos una diversificación en el uso de la madera de álamo, que antes se restringía a la construcción”. A su vez, la diseñadora consideró que contribuyeron a dar una mejora tecnológica en toda la cadena de abastecimiento, al generar una nueva demanda para los aserraderos.

“En lo organizacional, fue todo un desafío”, dijo Guillermo Melzner, técnico regional de la Dirección de Producción Forestal del Ministerio de Agricultura de la Nación. “La idea era juntar a toda la cadena”, enfatizó.

Muebles y viviendas

De los 10 millones de pies cuadrados de madera de lenga que se producen en Tierra del Fuego, apenas un 5% queda para el trabajo de los carpinteros. Del volumen total, la mayor parte se destina a la confección de pallets o sale de la provincia como vigas o tirantes, con una mínima transformación primaria.

La lenga es una madera autóctona –de la especie Nothofagus– de la cordillera patagónica de alta calidad, semi pesada, fácil de trabajar, con veta homogénea y su uso es muy amplio: desde productos rurales, parquets, pisos, carpintería de obra y carpintería naval, hasta muebles para el hogar.

Fabián Jaras, al frente de la Dirección de Bosques provincial, recordó, que junto al INTA, impulsaron la asociación de carpinteros locales desde 2005, cuando 10 socios formaron la Cooperativa de Carpinteros de Ushuaia.

“Querían asegurar buen abastecimiento de materia prima de buena calidad, además de obtener su propia cámara de secado, necesaria para fabricar muebles de calidad. Pero los aserraderos no les vendían volúmenes chicos, le daban la mejor producción a los fabricantes de pallets”, explicó Jaras. Asimismo, repasó el éxito de la campaña Operación Lenga, que fortaleció la demanda por muebles de esta madera, a los que incorporaron un concepto de diseño moderno y llevar a puntos de ventas de Buenos Aires.

Por otra parte, en el noroeste de la provincia de Chubut, la Cooperativa de Provisión y Comercialización Maderera Industrial y Forestal (Comaifo), constituida con fuerte acompañamiento del INTA, nuclea a doce aserraderos, dos viveristas forestales, cuatro prestadores de servicios forestales y dos profesionales de las ciencias forestales. “En lo organizacional, fue todo un desafío”, dijo Guillermo Melzner, técnico regional de la Dirección de Producción Forestal del Ministerio de Agricultura de la Nación. “La idea era juntar a toda la cadena”, enfatizó.

Para Melzner, esta cooperativa “logró innovar en lo tecnológico al estandarizar un sistema de producción y de calidad final de producto de madera de pino”. Entre 2011 y 2013, precisó, se construyeron 12 viviendas totalmente con madera de plantaciones con financiamiento del IPV. “La demanda de estas viviendas se incrementó incluso en otras zonas”, explicó Melzner.

El técnico afirmó que “hay que romper con la idea de que la casa de madera es una casilla, porque es una vivienda muy eficiente y sustentable”.

De acuerdo con Guillermo Richard, de Corfone, “la construcción de viviendas de madera, finalizada y ‘llave en mano’, oscila entre los 5 y 8 mil pesos por metro cuadrado”.

Asociativismo, integración, innovación y calidad

Con más de 500 productores, profesionales, empresarios y público en general cerró el Tercer Congreso de Valor Agregado en Origen, en el que se mostraron 50 experiencias de productores, cooperativas y empresas que agregan valor a la producción primaria desde Río Negro a Tierra del Fuego.

De esta apuesta de los productores a dar un salto en la integración vertical de las materias primas locales resultan productos como sidras, frutas y hongos desecados, dulces, conservas, vino, espumante, carnes magras, fibras, pescado ahumado y fresco, cerveza y mobiliario.

En el evento también se expusieron temas como las oportunidades y fortalezas del agregado de valor, las líneas de financiamiento para emprendedores, el asociativismo como herramienta para la competitividad, denominaciones de origen, mercados y barreras.

Asimismo, durante ambas jornadas se llevó a cabo una muestra estática de maquinaria de fabricación regional abierta a la comunidad de General Roca, en el Paseo de la Estación del Ferrocarril.

Desde la organización se calificó como “un éxito” al Congreso, “por el interés puesto en las distintas temáticas y por la gran convocatoria de público, integrado por emprendedores, productores, inversores, profesionales de la ingeniería agronómica y forestal, cooperativas, empresarios, representantes institucionales, además de autoridades nacionales, provinciales y municipales”.