03 de julio de 2013

La clave de la conservación está en las buenas prácticas

El INTA, junto con la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo, organizan las jornadas que se realizarán hasta el 4 de julio en Buenos Aires. Producir de manera eficiente y sustentable, es posible. Recomendaciones técnicas y experiencias internacionales para preservar el recurso.

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En el 50 aniversario de la conmemoración del día del suelo, comenzaron las jornadas nacionales de conservación de este recurso organizadas por el INTA junto con la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo. La apertura contó con la presencia de Lorenzo Basso –secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca –, Luis Basterra –titular de la comisión de agricultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación–, Carlos Casamiquela –presidente del INTA¬– y Roberto Casas –director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA–, entre otras autoridades nacionales, profesionales y estudiantes.

Hasta el 4 de julio, el Salón Auditorio del Banco de la Nación Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, será sede de una serie de debates y disertaciones a cargo de expertos del país y del exterior sobre estrategias y buenas prácticas de manejo para lograr una agricultura sustentable con el eje puesto en el suelo.

Una de las ideas centrales de las jornadas es la necesidad de debatir y proponer buenas prácticas que permitan incrementar la productividad agropecuaria para alimentar a la población creciente “desde la institución consideramos clave enfocarnos en el techo de superficie cultivable, pero sin perder de vista la sustentabilidad del ambiente, atendiendo a los crecientes problemas de degradación y contaminación de suelos, aguas y atmósfera”, aseguró el director del Instituto de Suelos del INTA, Miguel Taboada.

Desde el punto de vista productivo, el director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, Roberto Casas, estimó que “los procesos erosivos generan al país una pérdida anual de producción superior a los 2.000 millones de dólares”, y especificó que “por cada centímetro de suelo perdido, el rendimiento de maíz disminuye alrededor de 250 kilogramos por hectárea; el trigo, 150 kg/ha y la soja 100 kg/ha”.

Para atenuar las pérdidas, la adopción de sistemas de labranza conservacionistas como la siembra directa (SD), que hoy se utiliza en alrededor de 95 millones de hectáreas de todo el mundo, permite mejorar la calidad de los suelos gracias a la protección de la superficie del suelo con rastrojos, y la ausencia de labores de remoción del suelo, que minimizan las pérdidas de suelo por erosión hídrica y eólica.

En la Argentina hay unas 60 millones de hectáreas que están afectadas por procesos de erosión hídrica y eólica. Para José Luis Panigatti, presidente de la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo, es importante incluir estrategias de manejo y recuperación de esos suelos pero remarcó la necesidad de “acortar los tiempos entre los estudios de suelos, las aplicaciones al manejo y la aplicación a nivel de cuenca, de predio y de potrero”.

Para los especialistas la clave estaría en los dobles cultivos o cultivos de cobertura para mantener el suelo ocupado la mayor parte del año, con actividad de raíces, que favorecen la interrupción de capas densas y la formación de estructura granular superficial. De ese modo, las rotaciones aumentan la materia orgánica del suelo, mejoran su estructura y permiten una mayor captación y almacenamiento del agua.

Producir y preservar, una política institucional

El 7 de julio se conmemora el día de la conservación del suelo como homenaje al impulsor de prácticas conservacionistas en Argentina, Hugh H. Bennet. “Hace 50 años que se decretó el día del suelo en la Argentina y, desde su creación, el INTA estuvo comprometido con la preservación del recurso”, expresó el titular del organismo, Carlos Casamiquela.

Desde la década del ´60, la institución participó de la instalación del plan de mapa de suelos y las primeras parcelas de escurrimiento que se generaron en distintas estaciones experimentales que permitieron “generar un soporte y argumento a las tecnologías de siembra directa aplicada en nuestro país y al abordaje de la desertificación, especialmente, en la Patagonia”, señaló Casamiquela.

En la actualidad, el abordaje de la problemática se materializa como una política institucional, “implementamos un programa nacional de suelo y otro de agua junto a una red de nuevos laboratorios donde incorporaremos 40 profesionales especializados convocados para generar espacios y ámbitos de discusión y de trabajo sobre estos recursos”, adelantó Casamiquela.

En esa línea, Luis Basterra, presidente de la comisión de agricultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, señaló que “gracias al aporte del INTA hoy podemos hacer agricultura con conocimiento, ya que hay un aval científico que nos permite realizar prácticas adecuadas para preservar la biodiversidad y lograr un desarrollo equilibrado de las regiones”.

“Gracias al aporte del INTA hoy podemos hacer agricultura con conocimiento, ya que hay un aval científico que nos permite realizar prácticas adecuadas para preservar la biodiversidad y lograr un desarrollo equilibrado de las regiones”, señaló Luis Basterra.

Legislar sobre el uso de suelos

Frente a un amplio auditorio, uno de los principales temas que fueron abordados por los integrantes de la mesa inaugural fue la legislación y el uso controlado de los recursos para evitar su sobreexplotación.

“Históricamente, el mercado fue el ordenador del territorio, tanto en la selección como en la secuencia de los cultivos. Hoy, el 70 por ciento de los campos son explotados bajo formas de arrendamiento, lo que tiene un impacto en el manejo de los suelos y requiere de una legislación apropiada para regularlo”, aseguró el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso, y citó la normativa vigente en Uruguay en la que cada productor debe presentar un plan de uso de suelo y rotación a mediano y largo plazo para un mayor control y regulación estatal.

Por su parte, Basterra, se refirió a la ley nacional 22.428 de Fomento de la Acción Pública y Privada de la Conservación y Recuperación de Suelos que calificó como “no obligatoria y no mandataria”, y aseguró que existe un compromiso asumido desde el Congreso en el tratamiento conceptual del marco normativo porque “los servicios ambientales que prestan esos bienes públicos deben ser preservados para las futuras generaciones”.

En esa línea, la primera charla a cargo de Juan Carlos Acuña, abogado que interpretó la legislación provincial, nacional e Internacional en conservación de suelos, propuso reactivar la Ley 22.428 pero adecuada al marco constitucional vigente, crear comisiones técnicas y consorcios de conservación permanentes, establecer presupuestos específicos a escala nacional y provincial y generar una articulación tecnológica y territorial en donde el mediador destacado sea el INTA.

Reconocimiento al suelo en Misiones

Con el mismo objetivo: concientizar, debatir y construir soluciones viables que permitan avanzar en la conservación de los suelos, el Centro Regional del INTA Misiones realizará, una jornada de actualización sobre el recurso, el 5 de julio en la Casa del Bicentenario de la localidad de Leandro N. Alem.

En el encuentro disertarán especialistas sobre la degradación de los suelos en los sistemas productivos de Misiones –sector forestal, agrícola y ganadero–, la legislación de suelos en la provincia y la conservación del recurso en los municipios y caminos vecinales, entre otros temas.

La jornada cuenta con el apoyo de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM (FCF), el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Misiones (CIAM), el Instituto de Suelos del INTA, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y la Municipalidad de Leandro N. Alem.