23 de noviembre de 2012

Con éxito, bajó el telón la muestra para la agricultura familiar

Pequeños productores y estudiantes y más de cien pymes y talleres metalmecánicos de 18 provincias se reunieron en la tercera edición de la exposición de maquinarias, que este año superó con creces la convocatoria de las anteriores. Una exhibición de innovación y tecnologías apropiadas para los pequeños productores.

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En el 2010 alrededor de 40 pymes llegaron a la provincia de Corrientes para participar del primer Encuentro del Mercosur Ampliado de Máquinas y Herramientas para la Agricultura Familiar. Al año siguiente, San Juan reunió a 60. Esta vez, en la nueva sede de la estación experimental agropecuaria del INTA en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), más de 100 pymes  y talleres metalmecánicos dieron vida a la exposición e hicieron de ella un éxito.

El mal tiempo que tiñó la apertura, no impidió que pequeños productores y estudiantes se dieran cita en Ituzaingó –Buenos Aires–, para participar durante dos jornadas de la muestra de innovación tecnológica para la agricultura familiar, sector que agrupa a más del 60% de los productores de nuestro país y es capaz de generar más del 20% de los alimentos del país.

El III Encuentro del Mercosur Ampliado de Máquinas y Herramientas para la Agricultura Familiar, organizado por el instituto, junto a los ministerios de Agricultura, Ganadería y Pesca y Desarrollo Social de la Nación, la Fundación ArgenINTA y la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria para la Agricultura Familiar (Camaf), tuvo como ejes la producción primaria, el agregado de valor, las energías renovables y los proyectos y prototipos.

En la apertura, el presidente del instituto, Carlos Casamiquela, destacó “el hecho de poder contar hoy con el diseño de políticas públicas con el Ministerio de Desarrollo Social y con el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca, que nos permiten al INTA transformarnos en herramientas concretas en la participación, en el diseño y en la ejecución de esas políticas”. Asimismo, hizo propicia la oportunidad para “reafirmar esa línea de trabajo, de compromiso, de acción, de dar todo el soporte tecnológico necesario para un mejor desarrollo, más equitativo y más inclusivo de la agricultura familiar”.

Por su parte, Carla Campos Bilbao, secretaria de Desarrollo Rural y de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, consideró que “esta muestra está dando clara señal de la decisión política de nuestra presidenta de cambiar y modificar la estructura productiva agropecuaria de nuestro país”. La funcionaria aseguró que “la Argentina es capaz de producir alimentos, no sólo para abastecer al mundo dentro de su matriz política institucional, sino que también puede y debe asegurar la alimentación, la soberanía y la seguridad alimentaria de la Argentina y de los países de la región”.

Antes del acto de inauguración, Alberto Descalzo, Eliseo Monti, Carlos Casamiquela, Liliana Paredes y Carla Campos Bilbao visitaron los senderos de la exposición.

Este encuentro fue el escenario para mostrar las soluciones a las problemáticas específicas  de la agricultura familiar, que representa en el Mercosur ampliado –con la reciente inclusión de Venezuela– el 88% de las explotaciones agrícolas y ocupa a cinco millones de familias en la región.

Aún cuando este segmento posee una importante función como fuente de trabajo, en la generación de renta en la actividad agrícola y la retención de la migración del campo a la ciudad, la mayoría de las familias vive, produce y desarrolla su actividad en condiciones desfavorables, en zonas con tejidos industriales alejados de su realidad, limitado acceso a la infraestructura productiva y social básica, al crédito y al capital. Así, enfrentan una competencia desigual y producen en condiciones asimétricas.

De la mano de otros organismos públicos y privados, centros de investigación, asociaciones e instituciones educativas, el INTA trabaja en adecuar máquinas o herramientas desarrolladas para otra escala productiva a la realidad del agricultor familiar, hacerlas accesibles y ajustadas a sus necesidades y diseñar innovaciones y tecnologías apropiadas, en respuesta a problemas productivos y sociales de una región.

“Más allá de ser partícipes de intereses propios de un sector de la sociedad, no descuidamos y comprendemos acabadamente lo que significa integrarnos con distintos de sectores de la economía y de la sociedad”, explicó Marcos Follonier, presidente de la Camaf. “Por eso esa trilogía entre Estado, empresas, educación, cada vez se hace más solida más fuerte y entendemos que es el camino que tenemos que recorrer para consolidar estos procesos”, agregó.

Una vidriera para los fierros y más

Esta edición del III Encuentro del Mercosur Ampliado de Máquinas y Herramientas para la Agricultura Familiar ofreció una gran variedad de máquinas, como tractores con sistemas hidráulicos, minitrilladoras, cosechadora de caña en verde, ensachetadoras y pasteurizadoras, ordeñadoras, moledoras, hornos móviles, cosechadoras de semilla a tracción animal, aerogeneradores eólicos, tecnologías para acceso y uso eficiente de agua, toda una amplia gama de maquinarias especialmente adaptadas y validadas para la agricultura familiar.

Casamiquela destacó en particular tres cosechadoras, exclusivamente diseñadas para la agricultura familiar en la Región Pampeana: Javiyú -para algodón-, Cañera INTA –para caña de azúcar- y la Reconquista –para cereales y oleaginosas-, que dieron marco al escenario de la apertura. “La asociación con las pymes permite hoy que haya un proceso, no sólo de producción, sino de exportaciones, señaló, para luego destacar los logros recientes de la Javiyú: “La máquina cosechadora de algodón acaba de obtener la patente en Estados Unidos, en China y ya han llegado las primeras 20 máquinas fabricadas en Argentina a Turquía”.

No fueron estas las únicas cosechadoras que pudieron verse en la exposición. Con 22 caballos de fuerza, 750 kg, sin caja de cambios ni embrague, Jensen TH22 es un tractor desarrollado especialmente para acercar alta tecnología al agricultor familiar de pequeña escala, que optimiza la cosecha y mejora las condiciones de trabajo. “Por su tamaño y peso resulta ideal para entrar sin dificultad a los yerbales”, explicó Gustavo Jensen quien, con el apoyo de la fundación ArgenINTA, es el responsable de su diseño y fabricación.

 Esta máquina es la primera en su tipo fabricada en la provincia del Chaco y, por su tamaño, es la única de desarrollo nacional. “Las empresas argentinas encargadas de la fabricación de tractores no cuentan dentro de su gama de productos con unidades de esta escala”, dijo Leonardo Venturelli, investigador del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, donde se realizaron los ensayos para homologar sus prestaciones.

Más de cien pymes y talleres metalmecánicos de 18 provincias se encontraron en la tercera edición de la exposición de maquinarias.

La muestra tuvo un sendero dedicado a energías renovables, donde, entre otras tecnologías, los productores pudieron conocer los molinos de viento para el bombeo de agua con destino a la agricultura familiar, una herramienta adoptada eficazmente en el sector ganadero. “El molino de viento es un producto accesible, de bajo mantenimiento y sin consumo de combustible”, explicó Daniel Sanz, representante de la empresa Fiasa.

Por otra parte, se presentó un sistema de riego pulsante que utiliza bombas con energía solar y reduce el 80% de los requerimientos hídricos en relación al sistema por surcos, según explicó Fernando Rosenfeld, de la firma Fertirriego de los Molles, San Luis. La tecnología utilizada emplea para un mismo cultivo la mitad de agua en relación al riego por goteo y ya fue aplicada por un grupo de pequeños productores agrupados en la Asociación Campesinos del Valle de Conlara, en San Luis.

Se expuso también una máquina multifunción para uso de huerta, una tecnología innovadora en América Latina, que reduce el número de labranzas para producciones hortícolas y frutícolas  de la agricultura familiar y a la quinta parte los costos de laboreo. “Esta tecnología sirve para superficies extensas o reducidas, es un incentivo para aumentarla superficie de trabajo para los pequeños productores entrerrianos”, explicó Gastón Berardo, titular de Uldinarrain, Entre Ríos.