20 de agosto de 2010

Energía alternativa para pequeños agricultores

En la Argentina, las fuentes renovables de energía constituyen el 5% de la matriz energética nacional. Son potenciales herramientas para los pequeños productores.

“Las energías renovables surgen como potenciales herramientas para abastecer a pequeños productores y brindar ciertos beneficios, no sólo mejorando la calidad de vida sino agregar valor a los productos generados, fomentar la sustentabilidad de los sistemas productivos y convivir en armonía con el medio ambiente”, dijo José Catalano, director del Centro de Investigación y Desarrollo tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (CIPAF).

Teniendo en cuenta que las poblaciones rurales comúnmente se encuentran aisladas de los sistemas convencionales de abastecimiento energético, las energías renovables surgen como una buena alternativa para acompañar la demanda de estas familias y mejorar su calidad de vida.

“Se han desarrollado acciones puntuales sobre el uso de energías renovables de determinadas regiones del país, con resultados favorables. Quizás este tipo de experiencia ha llegado a pocas personas y no a toda la comunidad. Además, en muchas ocasiones estos proyectos son implementados, pero no perduran en el tiempo por falta de sustentabilidad técnica, económica y social”, expresa Leandro Venturelli del Instituto de Ingeniería Rural.

Los cultivos energéticos son recursos vegetales utilizados para la sustitución de combustibles fósiles en diferentes aplicaciones. “Un uso sustentable, permite satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir las suyas”, comenta Catalano.

Y agregó: “Biodigestores o energía partir de desechos, cocinas y hornos agroindustriales a leña, cocina solar parabólica familiar o el sistema solar de agua caliente sanitaria, son algunas de las experiencias que se están desarrollando junto a pequeños productores, minifundistas, campesinos e indígenas que viven, trabajan y producen en condiciones adversas en todo el territorio del país”.

Para Venturelli, “el próximo paso debe darse en la vinculación entre las empresas oferentes de tecnología, las instituciones del estado dedicadas a la investigación y transferencia y los productores familiares”.