22 de marzo de 2013

El INTA y la Universidad de Nebraska comparten tecnologías de riego

Es por un acuerdo de intercambio con esa institución norteamericana, considerada como uno de los actores más avanzados del mundo en riego superficial y subterráneo. En la Argentina, el INTA Manfredi lleva más de 16 años de experimentación en esa área.

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Una delegación de estudiantes y especialistas en agronomía de la Universidad de Nebraska –Estados Unidos– visitó la estación experimental del INTA en Manfredi –Córdoba– para profundizar en las características del sistema productivo agropecuario argentino y conocer los y equipos de riego por aspersión y por goteo subterráneo con los que esa unidad viene experimentando hace ya más de 16 años.

De las 4.480.000 hectáreas regadas de Nebraska, el 80% corresponde a riego presurizado. Estos sistemas se aplican fundamentalmente en cultivos de maíz, aunque también algo de soja y alfalfa, ya que el sorgo se cultiva sólo en secano. Con precipitaciones de 920 milímetros al sureste y 356 mm al noroeste, además de una evaporación promedio de 1.500 mm, el riego suplementario es el único modo de producir eficientemente en ese estado. No en vano allí existe un total de 70.000 equipos de riego y el 85% de los regantes utiliza unos 90.000 pozos para extraer agua del lago subterráneo Ogallala, el acuífero más grande del mundo.

“Para los alumnos es importante conocer un país como la Argentina, que compite con los Estados Unidos en el mercado mundial”, dijo Stephen Mason, profesor del Departamento de Agronomía y Horticultura de esa universidad y coordinador del grupo. Mason remarcó el interés de los estudiantes por “el avanzado sistema de siembra directa argentino” y el sistema de producción agropecuaria y las condiciones agroecológicas del país. “Lo más importante es que estas actividades a campo les permite entrar en contacto con la práctica de la actividad agropecuaria, algo que no logran realizar a menudo durante la formación”, agregó el docente.

La Argentina tiene importantes atractivos para los estudiantes de Nebraska, entre los que predominan la siembra directa, la vitivinicultura y el estudio de las condiciones edáficas y climáticas del territorio nacional. “No dejamos de asombrarnos por lo avanzado que está Argentina en el sistema de siembra directa”, valoró uno de los estudiantes. Además, el grupo realizó una serie de actividades a campo con demostraciones de siembra, pulverización y cosecha de soja y visitaron una calicata.

De acuerdo con Eduardo Martellotto, especialista en riego del INTA Manfredi, “además de los beneficios de un intercambio técnico que permite internacionalizar al país en general y al INTA en particular, se rescata como valioso lograr un intercambio con la universidad de los Estados Unidos más avanzada en desarrollo de tecnologías de riego superficial y subterráneo –por aspersión y por goteo–”.

Martellotto está al frente de un ensayo experimental de riego subterráneo que el INTA lleva adelante junto con la empresa John Deere, en busca de mayor eficiencia en la irrigación de cultivos.

Mason remarcó el interés de los estudiantes por “el avanzado sistema de siembra directa argentino” y de producción agropecuaria, además de las condiciones agroecológicas del país.

Experiencia y buenos resultados

Más de 16 años de ensayos en el campo experimental que el instituto tiene en la localidad cordobesa, demostraron que con riego la variabilidad anual de los rendimientos se reduce a un 15% mientras que en secano, con más riesgos productivos, asciende al 50%.

Ensayos del INTA comprobaron que el riego por aspersión tiene una eficiencia del 90% en el uso del agua, mejora y estabiliza los rindes de cereales y oleaginosas.

“El riego le da estabilidad a la empresa agropecuaria”, afirmó Aquiles Salinas, especialista del INTA Manfredi, quien además aseguró que los rendimientos de trigo se duplicaron: se pasó de 2.200 kilos promedio por hectárea en secano a 5.300 con riego. En el caso del maíz, el rinde promedio de 16 años es de 120 quintales bajo riego contra 78 en el sistema tradicional.

“En un contexto en el que la Argentina agroexportadora de alimentos tiene un rol protagónico, el riego debería ocupar un lugar destacado para alcanzar los valores máximos de rendimientos de los cultivos”, señaló Salinas.

Según la FAO, para el 2030 la población mundial será cercana a los 9.000 millones lo cual traerá como consecuencia un aumento en la demanda de alimentos. “Para estar a la altura de las circunstancias debemos ser competitivos y para esto es necesario aumentar los rendimientos agrícolas”, advirtió Martellotto.