30 de agosto de 2011

El INTA participa del Farm Progress Show 2011

Hoy comenzó, en Estados Unidos, la mayor exposición a campo del mundo y el INTA se hizo presente junto a un centenar de productores y contratistas argentinos.

Ubicada a 60 kilómetros de Springfield, la capital del estado de Illinois –Estados Unidos–, Decatur es la ciudad que alberga desde hoy y hasta pasado mañana a la 58° edición de la exposición agrícola más importante del mundo: Farm Progress Show (FPS). Allí, un equipo de especialistas en mecanización agrícola, valor agregado, cosecha, poscosecha y agricultura de precisión del INTA Manfredi –Córdoba– encabeza la visita de 130 productores y empresarios argentinos para conocer las últimas tendencias del sector.

Se trata del vigésimo primer viaje de capacitación técnica que esa unidad del INTA organiza junto con la empresa turística Coovaeco, de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Durante esos 21 años, el equipo coordinó la venida de más de 1.600 productores, técnicos, contratistas e industriales para visitar los Estados Unidos y el FPS, las principales universidades y empresas de maquinaria agrícola, bioenergía y semilleros.

“Conocer las tendencias y los productos que se están comercializando es una ventaja importante. Pero, además, al conocimiento se le pasa la zaranda técnica del conocimiento agronómico de una institución como el INTA y se priorizan aquellos temas o productos que puedan tener una importancia fundamental para investigarlos, aplicarlos e imitarlos en la Argentina”, dijo Mario Bragachini, técnico del INTA Manfredi a cargo del proyecto Precop y coordinador del viaje.

“Hace varios años que venimos con el INTA y recorremos el Farm Progress Show. Vamos a ver qué hay de nuevo, sabemos que John Deere estará presentando algunas novedades. Siempre sacamos alguna información, por más pequeña que sea nos sirve para algo”, dijo José Luis Alliochis, titular de la fábrica homónima de cabezales de maíz y soja.

La participación en el FPS se enmarca en una gira de 15 días por cuatro estados del país del norte: Nebraska, Iowa, Illinois y California, con el objetivo de recabar información técnica, generar relaciones institucionales y comerciales con empresas, universidades, fabricantes de maquinaria agrícola, institutos privados y productores de granos, leche, carne y porcinos. Asimismo, la misión incluye encuentros con referentes en biocombustibles, semilleros y de la Bolsa de Valores de Chicago.

“Para el productor agropecuario, que es el hombre que debe entender cómo proceder en el mundo que viene, es muy importante conocer Chicago, fuente de las cotizaciones de nuestro cereal, ya que la Argentina no fija precios”, consideró Juan arlos Giraudo, gerente de la Sociedad de Acopiadores de Córdoba y secretario de la Bolsa de Cereales esa provincia. Como participante de la gira, Giraudo destacó que “la organización que hicieron el INTA y Coovaeco es muy importante. Las dos instituciones son de alto prestigio y estas visitas son de un gran valor educativo”.

Más de 130 productores y empresarios argentinos visitan la exposición agrícola más importante del mundo para conocer las últimas tendencias del sector.

“Con la experiencia que adquirimos en los veinte viajes anteriores, esta gira por el cinturón maicero de los Estados Unidos realmente tiene un valor muy importante en la exploración de conocimientos”, añadió Bragachini, para quien además es necesario “trabajar codo a codo con los formadores de recursos humanos”, ya que “tenemos que fabricar técnicos pensando en la década que viene”. En este sentido el técnico del INTA sugirió que “si creemos que el futuro de la Argentina será convertirse en un país agroalimentario, todos los trabajos tendrán que estar relacionados con procesos directos de formación de agroalimentos”.

Acaso por esto Giraudo sostuvo que “la Argentina está destinada a darle de comer al mundo. Puede andar muy bien industrialmente en la medida en que tenga esquemas de protección y lugares donde vender, pero en producción agrícola-ganadera y la cadena industrial que comprende todas las operaciones, sí tiene mucha fuerza en nuestro país”.

De acuerdo con Mario Bragachini, el viaje no es solamente para quienes efectivamente tuvieron la oportunidad de hacerlo, sino que parte de su misión es transferir los conocimientos adquiridos a todos los interesados. En esta línea, el coordinador explicó que, al finalizar la gira, se distribuirán un detallado informe de 300 páginas y un video vía medios de comunicación gráficos, televisivos y radiales, así como la web. “Tenemos que difundir lo que hace un país como Estados Unidos, el más desarrollado del mundo en producción primaria e industrialización y producción de agroalimentos, así como la maquinaria agrícola y la investigación que siempre, en maíz, soja, alfalfa, sorgo, producción animal, de cerdo, leche y carne, están un paso adelante del resto del  mundo”, afirmó el especialista.

De hecho, gracias a esta clase de viajes fue que gran parte de la siembre directa llegó a la Argentina, desde la zona de Kentucky, “descubierta” en la década del 70. Las bolsas plásticas, por caso, comenzaron a desarrollarse desde el INTA alrededor del año 1995: “Los primeros silobolsa salieron de Sioux Center en North Dakota, con las relaciones que hicimos en un viaje. Agropartes como el barredor de rastrojo, las cuchillas turbo, los distribuidores neumáticos también se llevaron de los Estados Unidos y, en 1994, descubrimos aquí, en un Farm Progress Show, la agricultura de precisión”, recordó Bragachini.

Dos años después de ese hito, el equipo del INTA Manfredi realizó el primer mapa de rendimiento y en 1998 sembraron en forma variable. “Gracias a esos descubrimientos se motivaron algunas empresas argentinas del sector y se pusieron cuatro o cinco años antes de Brasil, al igual que en la producción intensiva de carne y leche”, concluyó el técnico.

Además de las novedades e innovaciones que aguardan en el Farm Progress Show, los especialistas adelantaron que en los Estados Unidos ya se observa la importancia de los biocombustibles de segunda generación y las investigaciones para aprovechar no solamente el grano de maíz, sino el 50% de la planta encima de la mazorca y el marlo. “Eso supone una gran cantidad de biomasa, 2 o 2,5 toneladas por hectárea, que se van a transformar en biocombustibles”, explicó Bragachini, quien además subrayó que, durante una visita en la Universidad de Ames, tuvieron la oportunidad de conocer la máquina cosechadora del año 2017. “Ya sabemos cómo son los prototipos de la cosechadora del futuro”, afirmó.