Comercialización | 25 de septiembre de 2019

Dos años de Alma Rural, el almacén que une el campo y la ciudad

En 2017, el INTA –con el apoyo de la Fundación ArgenINTA y de INTEA SA– abrió el primer almacén dedicado a la comercialización de más de 400 alimentos elaborados por emprendedores de pequeña y mediana escala. Se trata de una herramienta que favorece el desarrollo comercial y sociocultural de las producciones regionales.

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La creación del Mercado del Patio en Rosario en 2017 significó una oportunidad para que el INTA junto con la Fundación ArgenINTA y de INTEA SA abriera Alma Rural, el primer almacén dedicado a la comercialización de más de 400 productos elaborados por emprendedores de pequeña y mediana escala. Con la misión de estrechar el vínculo entre el campo y la ciudad, el almacén constituye una herramienta de desarrollo comercial y sociocultural para las producciones regionales que encuentran un innovador nicho de consumo.

Desde hace dos años, la cooperativa “Pasta Sur” –nacida en 1947 en Quilmes, Buenos Aires– ofrece un producto tradicional y al mismo tiempo innovador en Alma Rural. Producen pastas secas en forma artesanal, sin máquinas; trabajan con verduras deshidratadas y logran rescatar las propiedades de color, aroma y sabor de las verduras recién cosechadas. Sin conservantes, aditivos ni sal agregada, las pastas son aptas para veganos, naturistas e hipertensos.

Respecto de la participación en el almacén, Andrea Bartoli, integrante de la cooperativa, dijo: “Para nosotros es un gran logro, no sólo por la confianza que nos ha depositado el INTA, sino también porque nos permitió llegar a la provincia de Santa Fe y continuar recorriendo nuevos horizontes de la Argentina”.

“Desde entonces, entre Alma Rural y Pasta Sur se ha generado un ida y vuelta en cuestión de aprendizaje; nosotros le hemos enseñado a representar nuestros productos ante los clientes y ellos nos han presentado un público diferente, con gustos y preferencias distintas, que hemos sabido valorar y respetar desde el primer momento”, detalló Bartoli, al tiempo que celebró: “Nuestros fideos han llegado a más familias de Rosario y esto se nota por la demanda y el interés que ha demostrado Alma Rural por incorporar nuestros productos en forma creciente”.

Para Alejandro Longo, director de la Estación Experimental del INTA en Oliveros –Santa Fe– y responsable zonal del almacén, “poner en marcha el local fue una experiencia inédita para todo el grupo INTA-Fundación ArgenINTA e INTEA, de la misma manera que lo fue el Mercado del Patio para la Municipalidad de Rosario”.

En este sentido, Longo señaló que “el norte principal del proyecto siempre fue el mismo: acercarles a las organizaciones de pequeños y medianos productores en relación con el INTA de diferentes lugares del país la posibilidad de comercializar sus productos en forma directa y, así, acortar la cadena de comercialización”.

Los productos que se comercializan en Alma Rural –abierto de martes a domingo de 9 a 21 horas– visibilizan la riqueza de las provincias argentinas. Detrás de cada uno, además, se encuentra la impronta de sus productores regionales y la historia de sus orígenes federales.

Otro ejemplo es el caso de Mariana Tejedor quien, junto con su esposo Diego, son los impulsores de “La Clarita”. Desde Concordia, Entre Ríos, producen mermeladas de arándanos, frutos del bosque y zarzamoras con azúcar, otra línea endulzada con sucralosa y un dulce sólido de arándanos. Su emprendimiento nació en 2012 con la idea de agregarle valor a la fruta cultivada.

Para Tejedor, “participar en el proyecto de Alma Rural es muy positivo y tener el respaldo de una institución como el INTA nos posiciona respecto de otras marcas”. En este sentido, añadió: “Si bien el local en el Mercado del Patio es un sitio muy importante, porque nos hace tener una presencia en Rosario, el apoyo técnico del grupo de Alma Rural nos permite potenciar las campañas de publicidad, llegar a través de redes sociales y tener contacto con otros productores del país”.

La creación del Mercado del Patio en Rosario en 2017 significó una oportunidad para que el INTA junto con la Fundación ArgenINTA y de INTEA SA abriera Alma Rural, el primer almacén dedicado a la comercialización de más de 400 productos elaborados por emprendedores de pequeña y mediana escala.

El comercio justo es un sistema fundante para Alma Rural. Esta estrategia comercial alternativa busca empoderar a los productores de alimentos con sistemas de extensión técnica, ya sea del INTA o de otra organización, con los canales de comercialización, a fin de favorecer una ecuación económica, social y ambiental de desarrollo integral.

En complemento, Sebastián Grenoville, referente del área de Investigación y Desarrollo de INTA, destacó la articulación interinstitucional entre Fundación ArgenInta, INTA, INTEA, Secretaría de Agricultura Familiar y PROCAL, entre otras entidades, como elemento clave para lograr el balance positivo obtenido en estos dos años.

“El balance no sólo hay que medirlo en términos económicos que en muy poco tiempo ha alcanzado niveles de facturación muy importantes, sino, sobre todo, en el aprendizaje institucional que posibilita una experiencia de estas características y un espacio de articulación entre los proyectos de investigación del INTA o de las universidades y las organizaciones de la agricultura familiar”, argumentó Grenoville.

Viaje de alimentos

Los productos comercializados bajo el sello del INTA también son garantía de calidad para los clientes del almacén. Uno de esos es el aceite de oliva virgen extra “Olivar de Sumalao”, que se extrae en la planta piloto de la Estación Experimental INTA Catamarca.

Esta actividad se inició hace más de 10 años como un aceite artesanal y, a partir del año 2015, se realizó el registro de la planta y marca “Olivar de Sumalao”. “Si bien nuestro aceite tiene reconocimiento en la región, debido a que es un producto elaborado en una institución nacional y por profesionales capacitados en extracción, calidad y cata de aceites de oliva, la llegada a Alma Rural significa estar en una vidriera nacional y hace posible el reconocimiento de nuestra actividad en el país”, destacó Darío Montalván, investigador del INTA Catamarca.

Por su parte, María Laura Berzins representa a la cooperativa “Hierbas del Alto Valle”, que desde hace aproximadamente un año y medio comercializa sus productos en Alma Rural. “Gracias al uso de las redes sociales desde la cooperativa y la posibilidad de que nos pueden encontrar en Rosario, hace que la gente del lugar pueda probar nuestros productos y tomar contacto directo con ellos”, comentó Berzins.

La cooperativa produce hierbas aromáticas y medicinales con secado a la sombra y en forma agroecológica en la Patagonia. Este modo de producción ayuda a conservar todo el aroma, sabor y color de las hierbas y sus propiedades medicinales. “EL INTA nos ha acompañado en varias etapas de nuestro proyecto, por medio de Cambio Rural, tanto en la producción como en la comercialización, participando, por ejemplo, en ‘Caminos y Sabores”, resaltó Berzins.

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