11 de julio de 2011

Consejos para almacenar una cosecha de 100 M de toneladas

Los cálculos oficiales indican que la última campaña alcanzó un récord. El INTA ofrece las claves para el guardado de granos.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación destacó que la cosecha 2010/11 de cereales, oleaginosas y otros cultivos llegarán a las 100.642.000 toneladas las cuales, indicaron del Proyecto Nacional de Eficiencia de Cosecha, Poscosecha y Agroindustrias en Origen (Precop II), pasarán a sistemas de almacenamiento como silos fijos, bolsas plásticas o sistemas de almacenamiento transitorios –mallas de alambres–.

En este contexto, explicaron los técnicos del Precop del INTA Famaillá –Tucumán–, se almacenarán cerca de 45 millones de toneladas en bolsas plásticas teniendo en cuenta que la capacidad de guarda de granos en silos fijos rondará las 50 millones de toneladas.

Una de las claves del éxito del guardado es cuidar la bolsa que contiene al grano en su interior que crea una atmósfera modificada mediante la respiración de los factores bióticos, consiguiendo bajas concentraciones de oxígeno (O2) y altas concentraciones de dióxido de carbono (CO2). Esto permite el autocontrol de plagas -insectos y hongos- en un ambiente hermético que son las que causan, en gran medida, el aumento de la temperatura en los granos iniciando los procesos de descomposición y las pérdidas de calidad y cantidad.

Además, la bolsa debe estar ubicada lejos de árboles u otras fuentes de roturas, el piso debe ser firme y liso con cierta pendiente para evitar el anegamiento y la entrada de agua al interior del plástico y sin irregularidades ni restos de cultivos que puedan romper la base de la bolsa al estirarse.

Para el embolsado se debe contar con granos sanos, secos y limpios, y eliminar la mayor cantidad de oxígeno (O2) del interior. Esto se logra al introducir el contenido de la cosecha provocando el estiramiento de la bolsa sin dejarla floja ni sobrepasar la capacidad de estiramiento aconsejada por los fabricantes.

Durante el embolsado también se debe considerar la humedad con que ingresan los granos ya que esta debe ser la indicada para cada grano en particular. Los técnicos del INTA Famaillá recuerdan  que “a menor humedad, mejor conservación”.

Para evitar deterioros por las temperaturas exteriores es conveniente agregar “media sombra protectora” en los meses de primavera-verano. Además es primordial mantener la limpieza del lugar y, en lo posible, alambrar periféricamente la bolsa para evitar daños causados por animales.

En el caso de la integridad física de la bolsa, es importante revisarla frecuentemente y, si se encuentran roturas, se debe parchar inmediatamente para evitar el ingreso de oxígeno y agua al sistema.

El INTA cuenta con un sistema que mide concentraciones de dióxido de carbono (CO2).

 

 

Sobre guardado… monitoreado

Además de los consejos para la guarda, el proyecto Precop enfatiza que es fundamental el control y monitoreo permanente de los granos en todo el proceso.  Para esto el INTA cuenta con un sistema que mide concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y, en base a diferentes valores según tipo de grano, estima su calidad y tiempo de almacenamiento seguro.

Este tipo de monitoreo es una metodología preventiva: realiza un pronóstico de acuerdo a los valores medidos y determina si el grano ingresa a una escala de riesgo de calidad debido a la presencia de actividad biológica en su interior. El gas (CO2) se difunde de manera vertical en la zona específica donde se detecta el problema lo que permite extraer los granos de toda la bolsa o parte de ella.

En este proceso se separa la bolsa en sectores –por ejemplo, una bolsa de 60 metros de largo es dividida en 10 ambientes de 6 metros cada uno– y la medición comienza a realizarse una vez estabilizada la bolsa –entre 7 a 15 días después del armado– y cada 20 o 25 días de acuerdo a las características del grano almacenado.

Ricardo Rodríguez del INTA Famaillá,  explicó que “existen diferentes tipos de productos para el monitoreo de la calidad de los granos almacenados con mayores o menores prestaciones –medición de oxígeno, humedad y otros– y todos cuentan con un software que grafica cuál es la evolución en la concentración del CO2 en cada ambiente de la bolsa, transformándose en un sistema de alarma para la toma de decisiones”.