13 de marzo de 2015

Consejos del INTA para preservar la calidad del girasol

Conservar la inocuidad de esta oleaginosa y proteger los granos de plagas y enfermedades es fundamental para acceder a los mercados. Tecnologías y buenas prácticas disponibles para asegurar productos de alta calidad.

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Debido a barreras comerciales cada vez más estrictas, mantener la calidad de los granos ya no es una prerrogativa de productores exigentes. En particular cuando se trata del girasol: si no se cumplen los requisitos de inocuidad, toda la mercadería puede terminar rechazada.

El aceite de girasol es el cuarto más importante en el mercado mundial. En la Argentina, tercer exportador mundial de aceite de girasol, después de Ucrania y Rusia, se estima que la siembra será de 1,3 millones de hectáreas para esta campaña, de acuerdo con información de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir). Además, se prevé una producción de 2,4 millones de toneladas.

De acuerdo con Ricardo Bartosik, especialista en poscosecha del INTA Balcarce –Buenos Aires–, “la inocuidad de los granos es un requisito indispensable para preservar la salud de la población y garantizar el acceso a los mercados”. De este modo, señaló el técnico, es particularmente importante dominar un buen manejo en el almacenamiento para preservar los granos de forma adecuada. Tanto los problemas de calidad como déficits en la inocuidad son unas de las principales barreras comerciales.

“Este es un problema que tenemos desde hace varios años, principalmente en la Unión Europea, ya que los parámetros de tolerancia a residuos de insecticida en aceite son diferentes con los que tenemos acá”, dijo Luis Arias, productor y presidente de Asagir. En esa línea, precisó: “Estamos trabajando mancomunadamente con INTA, Senasa, las empresas, los acopios en implementar buenas prácticas (BP) para que en el almacenamiento no se utilicen productos que puedan llegar a ser cuestionados”.

Al respecto, Bartosik explicó: “Existen tecnologías para instrumentar BP de cultivo y poscosecha, con el objetivo de reducir el impacto de micotoxinas y plaguicidas a los niveles considerados como seguros”.

Tanto la presencia de micotoxinas como de residuos de pesticidas son contaminaciones que comienzan en el lote, antes de la cosecha, pero pueden extenderse en la fase de almacenamiento. El uso inadecuado de insecticidas puede llevar a que los granos presenten residuos por encima de los límites máximos. El uso de insecticidas no aprobados para poscosecha, la sobredosificación de productos o la duplicación de dosis en la poscosecha, indicó el técnico del INTA, son algunos factores que generan este problema.

Mejor prevenir

De acuerdo con Bernadette Abadía, del INTA Balcarce, estas prácticas forman parte de un proceso que además de la inocuidad, contempla la máxima calidad, la seguridad laboral de los operarios y la sustentabilidad ambiental. Para Abadía, “las BP permiten evitar rechazos de mercadería por exceso de insecticida, prevenir accidentes laborales y disminuir la cantidad de granos picados por insectos, entre otras ventajas”.

En esta línea, las BP en el manejo de los granos en la fase de almacenamiento son la mejor opción para prevenir estas situaciones indeseadas, como la aparición de micotoxinas. El menú de prácticas incluye seleccionar variedades resistentes al ataque de hongos, implementar estrategias como la rotación de cultivos y la fertilización balanceada y ajustar el equipo de cosecha, para descartar granos con daño severo y baja densidad.

En cuanto al uso de plaguicidas, Bartosik resaltó que debe asegurarse la sanidad de las instalaciones, junto al uso de aireación y refrigeración artificial, como herramienta para prevenir el desarrollo de insectos. Asimismo, se debe añadir un programa de manejo integrado de plagas.

En la fase de procesamiento de los granos en alimentos, indicó Bartosik, los restos de plaguicidas y micotoxinas pueden concentrarse en los productos y subproductos de molienda seca, húmeda o fermentación utilizada para elaborar alimentos balanceados. Esto genera problemas en los demás eslabones de la cadena.

Por otra parte, el especialista del INTA consideró que el almacenamiento en silo bolsa no genera mayores inconvenientes respecto del control de plagas y para garantizar la inocuidad de los granos . Según Bartosik, el cultivo almacenado en bolsas plásticas cuenta con menos posibilidades de ser atacado por insectos –comparado con el acopio convencional– y frente a la necesidad de efectuar tratamientos de control, se pueden realizar fumigaciones con fosfinas o tratamientos de atmósfera.

Las recomendaciones del INTA para garantizar la inocuidad de los granos almacenados están disponibles en el Manual de Buenas Prácticas en la Poscosecha, recientemente editado, que se encuentra disponible online de manera libre y gratuita.