27 de diciembre de 2012

Adaptación y cambio climático: estrategias para los pequeños productores del NEA

La ciudad chaqueña de Resistencia fue sede de un taller, organizado por el INTA y otros organismos, para identificar estrategias que permitan mejorar la adaptación a los impactos de la creciente variabilidad climática.

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Para los agricultores familiares del noreste argentino (NEA) –que representan más del 61 por ciento del total de productores y superan el 79 por ciento en algunos departamentos de la región–, la variabilidad climática es un factor que aumenta su vulnerabilidad. Desde hace 30 o 40 años que la Argentina presenta marcadas tendencias de variabilidad en gran parte de su territorio. En el NEA, por caso, las precipitaciones medias anuales aumentaron entre un 10 y un 40 por ciento desde 1970. Estos cambios reducen la disponibilidad de recursos y la capacidad para adaptarse de los agricultores.

Se trata, además, de un fenómeno global. En las últimas décadas, como consecuencia de eventos climáticos extremos más frecuentes e intensos, en todo el mundo se registraron mayores pérdidas en la producción agropecuaria –una de las actividades económicas tradicionalmente más expuestas a esos riesgos–, asociadas a una mayor variabilidad climática.

“El cambio climático ya es parte de nuestras vidas”, dijo Diego Ramilo, gerente de Gestión de Programas de Intervención del INTA, durante un taller organizado en Resistencia (Chaco) por el instituto junto con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la Oficina de Riesgo Agropecuario y la Unidad para el Cambio Rural (UCAR).

El encuentro permitió identificar acciones para aumentar la capacidad adaptativa de los agricultores familiares del NEA, frente a los impactos del cambio y la variabilidad climática, en especial aquellos derivados del aumento en intensidad y frecuencia de eventos hidrometeorológicos como sequías e inundaciones.

Las acciones propuestas por técnicos del INTA y otras organizaciones de Chaco, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe abordan ejes temáticos en torno al agua, la transferencia de riesgo y el manejo productivo; se incluirán en el marco del proyecto Adaptación y resiliencia de la agricultura familiar del noreste de Argentina (NEA) ante el impacto del cambio climático y su variabilidad.

Para Ramilo, “tener una estrategia de adaptación de nuestras actividades de extensión al cambio climático es, definitivamente, una muy importante innovación institucional”. De acuerdo con el especialista, esta iniciativa “representa una oportunidad para articular el trabajo y las capacidades de diferentes organizaciones y acompañar a los agricultores familiares en la puesta en marcha de opciones estructurales y socio-organizativas de adaptación al cambio climático”.

El proyecto cuenta con el apoyo del Fondo de Adaptación del Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, creado para financiar –mediante donaciones– acciones de adaptación de países en desarrollo. El monto previsto para su implementación es de 5 millones de dólares.