04 de diciembre de 2013

57 años del INTA: festejo cargado de historia y futuro

Las autoridades del instituto, el ministro de Agricultura y los gobernadores de Río Negro y Neuquén celebraron el aniversario del INTA en la experimental Alto Valle, que cumplió 100 años.

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En una jornada de doble festejo, el INTA conmemoró el centenario de la estación experimental de Alto Valle –Río Negro– y los 57 años de su creación, en una celebración de la que participó Carlos Casamiquela, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, junto con los gobernadores de Río Negro y Neuquén –Alberto Weretilneck y Jorge Sapag, respectivamente–, la intendente de la ciudad de Allen –Sabina Costa–, el vicepresidente a cargo del INTA, Francisco Anglesio, su director nacional, Eliseo Monti, además de otras autoridades provinciales y del organismo.

El flamante ministro de Agricultura, quien asumió su cargo dos semanas atrás, aprovechó la oportunidad para referirse a algunas líneas de acción de la cartera, que estará dirigida a  “mejorar la calidad de vida de la sociedad argentina en su conjunto”, mediante el diseño y la implementación de “políticas públicas e instrumentos que nos permitan seguir posicionando a la Argentina como productor de alimentos”.

Al mismo tiempo, el ministro reafirmó su voluntad de trabajar con el PEA 2020, aunque “con una mirada hacia el 2030, pensando que el futuro no se espera, que el futuro se construye y que tenemos una enorme capacidad de reaccionar hacia determinados estímulos y generar hoy un importante proceso de transformación”. También aseguró que se enfocará en las economías regionales, con una mirada territorial vinculada a la competitividad, por lo que explicó: “Para nosotros el concepto de competitividad incluye los procesos de inclusión social y de equidad. Así que vamos a trabajar con esa mirada y vamos a trabajar con cadenas productivas, haciendo evaluaciones y marcha de los negocios de cada uno de los eslabones, mirando a productores y consumidores”.

 “Necesitamos seguir fortaleciendo el Estado”, dijo Casamiquela, destacando la articulación en todos sus niveles y con el sector privado, en un marco en el cual “los intendentes tienen enormes capacidades de liderar procesos de transformación en sus comunidades”. De este modo, concluyó: “Vamos a fortalecer todos los caminos de diálogo en la línea del Estado. Pero además vamos a generar un proceso de diálogo abierto con todos los actores involucrados en los procesos de desarrollo territorial”, dijo Casamiquela.
“Quiero agasajar en primer lugar a todos los hombres y mujeres que han hecho grande a la institución. Ellos son los que cada día enfrentan los problemas y las cuestiones que hacen al desarrollo y al territorio”,aseguró Anglesio, quien luego agregó: “Sin ellos, esta institución no cumpliría 57 años y sin ellos no tendríamos el protagonismo que tenemos”.

En esa línea, el vicepresidente del organismo hizo un especial agradecimiento a los productores de la región: “Sepan que a lo largo y a lo ancho de nuestro país tenemos dos mil productores en cada uno de los consejos de los Centros Regionales y en el Consejo Directivo Nacional. Eso hace tan grande a la institución, la hace tan representativa, tan participativa y es un modelo de gestión a escala nacional”.

Por otra parte, Anglesio destacó “la llegada de nuestro querido ministro al Ministerio de Agricultura, lo que significa para la institución y para Carlos [Casamiquela] también un reconocimiento a la trayectoria”. Sobre ese punto, el vicepresidente afirmó: “Queremos agradecer a la señora presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, este gesto que ha tenido con el INTA que nosotros realmente lo reconocemos mucho”.

Durante los últimos ocho años, señaló el funcionario, se reabrieron 91 agencias de extensión, “muchas de las cuales habían sido cerradas en los años 90 y 53 de ellas las hemos reconstruido a nuevo”. Al respecto, Anlgesio consideró que “esto sólo se hace con decisión política y con presupuesto”, al tiempo que destacó la presencia institucional “en más de 450 puntos del país”. En el mismo sentido, afirmó que “la matriz del INTA ha pasado de un promedio de edad de 52 años a 44, pero también acompañado de un protagonismo de la mujer del 30 al 37% y esperamos seguir creciendo en este sentido”.

Para el gobernador de Neuquén, la fiesta “representa poder compartir juntos como provincia un espacio común, no sólo un espacio territorial, sino un espacio del conocimiento, del desarrollo, del progreso, de la inclusión social de nuestras familias, de nuestros campesinos, de nuestros ganaderos, de nuestros productores. No puedo menos que agradecerle a todos los trabajadores del INTA, a todos los técnicos, científicos, a toda la gente que ha trabajado para que sea posible este presente”.

Además, afirmó que “quiero también sumarme a este desafío histórico de hacer una nación soberana y la nación es soberana si tiene alimentos, energía, conocimiento, trabajo”. Por esto, completó Sapag, “el INTA aporta en estos elementos conocimientos, tecnologías, trabajo en equipo, condición humana, integración social”.

Asimismo, con respecto a la designación de Casamiquela al frente del Ministerio de Agricultura, Sapag expresó: “Qué mejor que tener a una persona que conoce a nuestro territorio, que conoce a nuestras familias, que conoce nuestros problemas y con quien podemos hablar con sentimientos comunes”.

“El INTA está más vigente que nunca en lo que es el rol del Estado, acompañando, guiando, compartiendo experiencias con nuestros productores”, dijo Weretilneck. “Por eso estamos presentes hoy aquí, como testimonio de la importancia que tiene el mundo de la producción para la provincia de Río Negro”. Del mismo modo, el gobernador rionegrino agradeció “los momentos de solidaridad de INTA con los productores de la provincia”, castigados por la sequía y por las cenizas del volcán Puyehue.

El INTA está más vigente que nunca en lo que es el rol del Estado, acompañando, guiando, compartiendo experiencias con nuestros productores. 

La experimental era una fiesta

“Es un orgullo y un honor participar de estos 100 años de existencia de la estación experimental que nació y desarrolló los hitos históricos en temas frutícolas y hortícolas en la Patagonia norte”, expresó Jorge Toranzo,  director de la estación experimental agropecuaria Alto Valle.

Con respecto a las futuras líneas de trabajo de la unidad, Toranzo expresó: “Privilegiamos una manera diferente de abordar los problemas a través de un enfoque territorial bajo una mirada inclusiva de las comunidades y sus problemas y donde las relaciones interinstitucionales tienen un papel fundamental”.

Para Jorge Reynals, director del centro regional Patagonia Norte, el reconocimiento de la comunidad a esa unidad se debe a que “desde hace 100 años el INTA acompaña a la sociedad de Alto Valle en favor de la evolución de la producción y en la instalación de la población inmigrante y eso hace que el organismo tenga una presencia muy fuerte en la región”.

Actualmente y ante la necesidad de diversificar la producción regional, Reynals destacó el papel de la experimental en esta búsqueda porque “hoy surgen otras alternativas productivas, por ejemplo, respecto del corrimiento de la barrera sanitaria ganadera y posibilidades para pequeños productores como pasturas, animales menores y granja”.

El festejo fue también el marco de una serie de firmas de convenios de cooperación técnica con la escuela de Producción, Tecnología y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Río Negro para la realización de investigaciones y capacitaciones en material vegetal –manzanas y peras– o derivados de su transformación –jugos, caldos, fermentos, etc.– proveniente del Banco de Germoplasma de la unidad.

Durante los festejos se presentará una muestra de fotografías de los inicios de la fruticultura regional, una exposición de elementos que se utilizaron en la vieja experimental y de maquinarias antiguas de la época de los pioneros.

Además, como es habitual en los cumpleaños del INTA, se entregarán distinciones a ex empleados de la experimental y al personal en actividad con más de veinte años de trayectoria institucional.

Un siglo junto al productor del Alto Valle

La Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle nació el 6 de octubre de 1913 por decreto del presidente Luis Sáenz Peña, bajo la denominación de chacra experimental de Río Negro, en la cual funcionó el vivero y la chacra experimental dependiente del Ministerio de Agricultura en J. J. Gómez –Río Negro–.

El INTA Alto Valle desarrolló, desde sus inicios, trabajos sobre áreas bajo riego de las provincias de Río Negro y Neuquén y se llevaron a cabo investigaciones especializadas en producción vegetal, como la fruticultura y, complementariamente, horticultura y vitivinicultura.

En la actualidad, más de 150 profesionales y personal de apoyo de distintas especialidades desarrollan sus actividades de investigación, experimentación y desarrollo rural en esa unidad, en la que se llevan a cabo ensayos y experiencias para producir conocimiento técnico.

Entre sus líneas de investigación y trabajo se destacan las áreas de entomología y terapéutica vegetal, nutrición vegetal, fitopatología, poscosecha y manejo de cultivos. Además, tienen una gran trayectoria en lo que refiere al desarrollo rural, información económica y de mercados, agrometeorología y un amplio banco de germoplasma local.

Es un orgullo y un honor participar de estos 100 años de existencia de la estación experimental que nació y desarrolló los hitos históricos en temas frutícolas y hortícolas en la Patagonia norte.

Cimiento agrícola en la región

A diez kilómetros de distancia de la experimental, se encuentra el edificio histórico que fue construido a principio del siglo pasado por el cura salesiano, Alejandro Stefenelli , quien dedicó parte de sus obras al impulso de la agricultura regional.

“El edificio fue creado y funcionó como una escuela agraria para chicos huérfanos. Después se montó una capilla y, con el paso de los años, se utilizó como tambo y bodega”,  expresó Carlos Magdalena, uno de los técnicos del INTA que participó en la restauración.

Stefenelli, fue un misionero visionario que impulsó obras para los agricultores de la zona: “Participó en mejoras de los canales de riego, trabajó con los colonos en la siembra de alfalfa, corte y nivelación y trajo herramientas meteorológicas para la zona”, dijo Magdalena.

Declarado como monumento histórico provincial, su restauración mantuvo las líneas originales de la construcción y se construyó una planta alta donde hoy funciona la agencia de extensión y el centro de capacitación “Padre Jaime Belli”, que debe su nombre al sacerdote que participó de la puesta en valor del edificio y que siempre trabajó para mantener viva la historia de los salesianos en la región.

El edificio es parte de la rica historia del INTA en el Alto Valle. “Los 100 años de la experimental significan 100 años de investigación agropecuaria de Patagonia Norte”, expresó el técnico y agregó: “El edificio tiene una historia humana que precede al INTA, es el segundo edificio más viejo de la zona y fue lugar de trabajo de los abuelos de muchos operarios para quienes esta estructura tiene un valor afectivo muy grande”.